11 de enero de 2015

Yo soy Charlie Hebdo, #yosoyOccidente

Una vez más la esencia de Occidente es atacada sin contemplaciones. Asaltada por aquellos que se refugian en ella, primero huyendo de las tiranías y las miserias de sus propios países de origen; y después aprovechándose, no sólo de la esencia misma de la democracia, el estado de derecho, sino del papanatismo infinito que domina en esta pax romana que mal llamamos Occidente.

Una vez más el terror campa a sus anchas por Europa. Unos individuos que se acogieron a todos los derechos que les ofrecía ser ciudadanos de Occidente asesinaron a sangre fría a los que supuestamente eran sus paisanos. Viajando con la libertad que la democracia les ofrecía, se instruyeron en el dudoso arte de sembrar el terror. Entraron en la cárcel por cometer delitos, pero el estado de derecho, ese del que reniegan cuando de asesinar se trata, los dejó libres y, al resto de los ciudadanos nos dejó al albur de sus más que previsibles acciones.

Una vez más -y quizá esto sea lo peor- hemos tenido que ver a los representantes de lo políticamente correcto justificar el ataque hacia su propio sistema de libertades. No tardaron ni minutos en señalar al semanario francés Charlie Hebdo como un medio provocador, que insultó "lo más sagrado", es decir, las convicciones religiosas. Condenando los asesinatos con la boca pequeña, pero arremetiendo sin contemplaciones contra las víctimas por atreverse a contrariar la fanatismo islamista con sus viñetas caricaturescas.

A mi me gustaría que todos estos defensores velados del terrorismo me explicasen cuál fue la provocación que cometió, por ejemplo, el recepcionista al que acribillaron a balazos en la entrada a la redacción de Charlie Hedbo. O cuál fue el pecado contra Mahoma cometido por el agente de policía musulmán fusilado con un tiro en la cabeza a la salida del asalto contra la revista. O qué provocación legitimó el ataque a una tienda de comida kosher. Explíquenme, por favor, estoy ávido por entender cuál es la justificación contra este ataque al corazón mismo de Occidente.

Los autores Charlie Hebdo cometieron, a mi juicio, no pocas transgresiones contra la religión, no sólo la islámica. Histórica es su portada en la que se representaba a la Santísima Trinidad practicando la sodomía. Un insulto abominable contra mi religión. Una infamia vergonzosa que, en mi humilde opinión, debió ser penada por injurias contra el cristianismo. Al no ser castigada esta acción, eso no me da derecho para acribillar a balazos al dibujante que perpetró la vileza. Ni a mi ni a ningún cristiano. Como tampoco justificaría que a la cantante Madonna le disparasen a sangre fría por emplear símbolos católicos en escenas de contenido sexual en sus lamentables videos.

Esto es Occidente. Aquí no se corta el clítoris a las niñas para que no sientan placer cuando sean mujeres y practiquen el sexo. Aquí no se asesina al que no reza cinco veces al día. Tampoco se lapida a las mujeres por llevar la cara descubierta, o por no aceptar ser tratadas como camellos con las que se les intercambia. No, justificadores del terrorismo, así no actuamos en Occidente, por eso no tolero su discurso complaciente con los que realizan ese tipo de prácticas y además vienen a Europa a impartir justicia por la vía del tiro en la nuca.

Nunca me agradó Charlie Hebdo. Pero el brutal ataque contra la revista es un ataque contra mi, contra la libertad, contra la democracia contra el estado de derecho. Por eso sí, estimado legitimadores del terror, lo digo sin sonrojo #jesuischarlie #yosoyOccidente.
 
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