10 de marzo de 2007

¿Quien es Pilar Manjon?

Hoy me ha impactado ver nuevamente en televisión a esa señora enlutada y cariacontecida que saltó a la fama por su comparecencia en la comisión parlamentaria del 11-M. Pilar Manjón ha acudido a un foro a rechazar de plano la "teoría de la conspiración" y a acusar a los que la defienden de obtener rentabilidad política -y económica- por ello. Esta señora me recuerda a las imágenes de las mujeres de principios del siglo XIX. Aquellas que tomaban vinagre para parecer más pálidas porque los cánones del Romanticismo imperante así lo demandaban.

A Pilar Manjón le asesinaron a un hijo aquel fatídico día y le nació la vertiente política dos días después con la oleada de agit-prop. Ahora no pide justicia para su hijo, sino que quiere que el juicio político del 14-M se traslade a los tribunales y que se juzgue a los gobernantes de aquel momento. La Manjón -qué pena ver el apellido de don Andrés haciéndose famoso por esto- no está interesada en conocer la verdad hasta las últimas consecuencias de lo que sucedió y quiénes orquestaron aquella masacre, lo suyo es dedicarse a la pseudo-política versión "tengo autoridad moral porque me mataron a mi hijo".

A Pilar Manjón la ponen en La Primera y le sacan una entrevista en El País siempre que al Gobierno de Rodríguez le interesa. Hoy la hemos visto por eso, porque pintan bastos con lo de la libertad de facto de De Juana y hay que remontar a base de remover muertos, incluído el hijo de la diva socialista del 11-M, perdón por el sarcasmo.

12 comentarios:

Anónimo dijo...

Me parece extraordinariamente desafortunado tu comentario sobre Pilar Manjón, te guste o no te guste lo que hace o cómo se comporta. Hace un año, más o menos, recibí un correo electrónico de una señora viuda, una señora a cuyo marido habían asesinado los bárbaros del Norte: una viuda que ha ido alcanzado un enorme protagonismo en los medios por su voz tonante y por su discriminación de lo que es decente y no lo es. La razón de su e-mail era un artículo mío publicado en la edición valenciana de 'El País' en 2004. Me insultaba privadamente, me repudiaba con los denuestos más graves. Yo sólo le dije que por favor aprendiera educación para dirigirse a alguien que no la había insultado previamente, a alguien que sólo había discrepado con la actitud de la AVT. Pude responder malamente, pero quise contestar con severidad, aunque con cortesía. Pude criticarla en público (tenía pruebas de esa actitud insultante), pero creí que era mejor aguantar esa salida de tono.

Fdo.: Justo Serna

Pakithor dijo...

A ver Justo, no entiendo demasiado bien tu comentario o a lo mejor lo entiendo mal. Escribiste un artículo criticando a una viuda de un asesinado por ETA que tiene gran protagonismo público y esta te contestó en privado, pero tu artículo quedó, ¿o pediste disculpas?.

Creo que este artículo critica lo mismo que aquel tuyo, sólo que parece que los colores cambian. Ojalá el mío lo leyese la Manjón y le siriviera para tomar un poco de conciencia de la utilización política que ella misma está haciendo de la muerte de su hijo.

En mi opinión, Justo, desde el momento en que esta señora se dedica a la práctica de la política partidista, recubierta de un barniz de víctima eso sí, está permitiendo que cualquiera pueda hacerlo, no sólo los que piensan igual que ella y le pagan las facturas de su "asociación de víctimas" particular. Cuando uno se sube a un púlpito a arengar a las masas -al igual que los que escribimos algo públicamente- tiene que hacer frente a las críticas que le caigan posteriormente.

Saludos y disculpas de nuevo por el sarcasmo.

Anónimo dijo...

"Escribiste un artículo criticando a una viuda de un asesinado por ETA que tiene gran protagonismo público y esta te contestó en privado, pero tu artículo quedó, ¿o pediste disculpas?"

Lee:
"Hace un año, más o menos, recibí un correo electrónico de una señora viuda, una señora a cuyo marido habían asesinado los bárbaros del Norte: una viuda que ha ido alcanzado un enorme protagonismo en los medios por su voz tonante y por su discriminación de lo que es decente y no lo es. La razón de su e-mail era un artículo mío publicado en la edición valenciana de 'El País' en 2004. Me insultaba privadamente, me repudiaba con los denuestos más graves. Yo sólo le dije que por favor aprendiera educación para dirigirse a alguien que no la había insultado previamente, a alguien que sólo había discrepado con la actitud de la AVT".

La señora me insultaba privadamente porque yo me había atrevido a discrepar de la actitud pública de la AVT. Eso.

Fdo.: Justo Serna

Pakithor dijo...

Insisto, Justo. Tu criticaste a una de la AVT y yo a Pilar Manjón. ¿Dónde está la diferencia?.

Saludos.

Anónimo dijo...

Yo no critiqué "a una de la AVT". Yo critiqué la política de la AVT: fue una señora viuda de la AVT quien me insultó a mí por . No sé si me entiendes. Fdo.: JS

Te reproduzco mi artículo:

TRIBUNA: JUSTO SERNA
El terror y sus intérpretes
JUSTO SERNA 17/03/2004

El miércoles 18 de febrero, el espectador de la 2, de Televisión Española, tuvo la oportunidad de ver la entrevista que Carlos Dávila le hacía a Conchita Martín, viuda perteneciente a la Asociación de Víctimas del Terrorismo. Dicha señora reclamaba de la sociedad, reclamaba de todos nosotros, la comprensión, la solidaridad, el buen juicio, la honradez de trato que los dañados se merecen. Reclamaba la lealtad y la simpatía de cada uno con los damnificados por la violencia etarra. Creo que tiene derecho a exigirlas. Pero... ¿se deriva de esa circunstancia la aprobación de una determinada política? Si nos atenemos a lo que esta viuda sostuvo, parece ser que sí. Tengo para mí, sin embargo, que en esta circunstancia excepcional que estamos viviendo, y que agiganta lo que Conchita Martín decía en febrero, todo se está extralimitando, todo tiende a torcerse. Que uno sea víctima, que uno sea un damnificado de un terrorismo (deleznable, punible, como todos) no le da superioridad, no le da un juicio político atinado.

Cuando murió Franco, había muchos damnificados del Régimen: numerosas víctimas tuvieron que morderse la lengua, tuvieron que sofocar su dolor, tuvieron que sacrificarse por el bien de todos, que era la construcción de un marco constitucional común. No se procedió a incoar un expediente general contra los herederos y beneficiarios del Franquismo. ¿Qué fue aquello, una amnesia, como tontamente se dice ahora? Fue, más bien, un echar al olvido, según corrige Santos Juliá. Es decir, no se olvidan, sino que se recuerdan los ultrajes, ofensas, daños, muertes, torturas, vejaciones padecidas, pero para beneficio de todos, para facilitar la convivencia, no se tienen en cuenta. Con una gran dignidad, los comunistas españoles, los socialistas españoles, los republicanos españoles, los sindicalistas españoles, admitieron el sacrificio y aceptaron pactar para facilitar la transición. Años después, José María Aznar sostuvo que había llegado el momento de La Segunda Transición y fue a partir de entonces cuando la revelación de la Verdad, así con mayúsculas, y la defensa de la Identidad dañada se convirtieron en meta, en objetivo, en solución. En realidad, fue desde la invocación de esa Segunda Transición cuando, por emplear una expresión de Conversación en La Catedral todo empezó a "joderse, Varguitas".

Por las preguntas que hacía Carlos Dávila ante las cámaras se infería que o bien aceptábamos las tesis políticas de la viuda que comparecía, y entonces éramos gente cabal, o bien las rechazábamos, y entonces carecíamos de toda rectitud, de toda honestidad. Dávila es un periodista untuoso (en el doble sentido de la expresión) que conocen suficientemente los espectadores valencianos: hace unos años irrumpía cada semana en la televisión autonómica para participar en un programa multitudinario y bronco. Creo que debemos un respeto a las víctimas del terrorismo, siempre, en cualquier circunstancia, pero no puede pedírsenos que aprobemos sin más las directrices de la política española a partir de lo que alguno de ellos diga públicamente. ¿Alguien se imagina a una Asociación de Mujeres Maltratadas dictando con pormenor y minucia el sentido general de la acción de Gobierno o la letra menuda del Derecho Penal? Las víctimas tienen, claro que sí, todas las prerrogativas que da ser damnificados a los que la sociedad ha de proteger y satisfacer, pero nuestros representantes sólo han de tener un precepto y un requisito: no agrandar el mal, no infligir un daño suplementario a la ciudadanía si con ello se cree dar satisfacción a las víctimas. El Derecho Penal no es sólo punitivo y retributivo, no sólo está pensado para las víctimas, ni por supuesto para exculpar a los responsables de los crímenes, sino para garantizar la presunción de inocencia de cada uno de nosotros.

Los damnificados del terrorismo no son simples víctimas como las que ocasiona un accidente de carretera. Hacer esa comparación sería intolerable, deleznable. Nauseabundo, como algunos añaden. Propongo, por el contrario, comparar a esos damnificados con las mujeres que han sido víctimas de la violencia. Insisto: ¿alguien se imagina a una Asociación de las mismas dictando la política a seguir? No basta, desde luego, con prestarles, sin más, una atención humanitaria para de ese modo olvidarlas. Antes al contrario: con razón, los damnificados exigen de las autoridades acciones políticas, decisiones políticas, pero el bien, la bondad, no pueden confundirse con la reparación. Tzvetan Todorov hablaba en uno de sus libros más atinados de la tentación del bien como uno de los grandes males iliberales, como uno de los grandes daños del totalitarismo. El riesgo que corremos cuando nos proponemos alcanzarlo es confundir la justicia reparadora, a la que por supuesto tienen derecho las víctimas, con el ejercicio de la política, que exige sacrificios colectivos no para lograr metas o utopías, sino para crear un marco de convivencia. A fuerza de querer el bien, a fuerza de querer dar total reparación política a lo que es un daño ocasionado por criminales, podemos convertir el espacio público en un tribunal inquisitorial en el que condenar o aprobar políticamente. ¿Cómo decirlo? La víctima no puede dictar la cosa común, insisto. Hay que satisfacerla con la atención y cuidado del Estado: el recuerdo emocionado, las satisfacciones económicas a que tienen derecho, el homenaje público o la persecución implacable de los criminales sin darles respiro no son meros actos humanitarios. Son gestos, decisiones, audacias políticas, no caridades. Pero, sobre todo, la gestión gubernamental no debe ir en un sentido contrario al de las víctimas, es decir, no se puede hacer un homenaje a la mujer maltratada o al herido en un atentado para después adoptar medidas que no sean acordes con su salvaguarda. Ahora bien, lo que no resulta exigible es que compartamos todo lo que la víctima, en su dolor, es capaz de proclamar o de demandar o lo que algunos de sus interlocutores con afán ventajista acaban por sonsacarle.

He vuelto a ver a doña Conchita Martín en El debate electoral de CNN+. Fue el 11 de marzo. José María Calleja reunía en el estudio de la cadena a esta viuda y a Antonio Elorza, catedrático de historia del pensamiento político. La señora corroboraba y decía siempre la última palabra a lo que defendía Elorza. El catedrático no tiene puntos de vista que contradigan lo esencial de los que defiende la Asociación de Víctimas del Terrorismo: experto como es en cultura islámica contemporánea y en religiones políticas, Elorza siempre hace atinados o documentadísimos juicios sobre lo que acaece. Conchita Martín daba el visto bueno. Creo que una víctima del terrorismo tiene todo el derecho a hablar y a desgarrarnos con su dolor y a exigirnos respuesta y debemos ampararla para que pueda hacer públicas sus reflexiones morales, sus dictámenes acerca del bien, de lo lícito, de lo aceptable. Pero creo igualmente que ser damnificado, como lo es Conchita Martín, no le da un aval superior al de cualquier ciudadano para emitir juicios políticos. De lo contrario, ¿a qué asistimos? ¿A un debate político entre una respetabilísima viuda y un catedrático de historia del pensamiento?

Pakithor dijo...

Pues eso, Justo, que esta señora Manjón igualmente se dedica a criminalizar a todo el que no piensa como ella y además con una clara tendenciosidad política. Como dicen aquí en Costa Rica: "Lo que es bueno para el pavo es bueno para la pava".

Que mis palabras han sido duras, pues sí, de ahí mis disculpas por el sarcarmo.

Saludos coridales y gracias por tus aclaraciones.

John Constantine dijo...

Uf. Curioso encontrarme por aquí a Justo Serna, del que soy gran admirador, aunque disiento muchas veces de él.

Y... pese al gran respeto que me inspira la Sra Manjón, pues se está dejando instrumentalizar por el PSOE. Igual que otros, p.e. Edurne Iriarte, se está dejando instrumentalizar por el PP.

Ellas están en el derecho de expresar publicamente sus opiniones. Yo , en su caso, desde el momento en que estas van a ser utilizadas por los partidos políticos más vergonzantes que recordarse puede desde hace siglos, me las ahorraría. Porque eso de "el enemigo de mi enemigo es mi amigo" no me gusta en absoluto.

rubio dijo...

manjón gutiérrez, cordero torres, alfaro delgado

maat dijo...

"Insisto, Justo. Tu criticaste a una de la AVT y yo a Pilar Manjón. ¿Dónde está la diferencia?."

La diferencia está en que Pilar Manjón no hace desfilar minusválidos para hacerles pasar por víctimas de ETA, que Pilar no mantiene una asociación politizada como Alcaraz, de la cual vive el y su familia posicionada en la cúpula. Manjón es víctima y no verdugo como los que se apuntan a las manifestaciones que apoyan los falangistas. Manjón es sinceridad y Alzaraz es pura propaganda.

Es la misma diferencia que te hace firmar como "centrista" opiniones de derecha y que rozan la extrema derecha en algunos casos.

Pakithor dijo...

Estimado Maat,

Sigo sin ver la diferencia. Pilar Manjón está tanto o más politizada que cualquier miembro de la AVT. De hecho ella ha formado, con fondos públicos, otra asociación paralela para hacer frente a la AVT.

Gracias por lo de "extrema derecha", estoy acostumbrado a que me llamen de esa forma los seguidores acérrimos del PSOE y que me llamen "sociata" los del palo contrario. A lo mejor por eso molestamos tanto los que no tenemos que seguir a pies juntillas los dictados de los partidos o, mejor dicho, de los medios "afines".

Saludos y gracias por su comentario.

dcp dijo...

"La diferencia está en que Pilar Manjón no hace desfilar minusválidos para hacerles pasar por víctimas de ETA"

Supongo que viste la rectificación de Iñaki Gabilondo en su programa. Lo supongo porque los únicos que pueden ver su programa es gente con una afinidad partidista ciega, al igual que los que escuchan a Losantos.

Claro que a lo mejor no lo viste, o no le quisiste creer cuando pidió perdón por esa falsa información. Hay algo peor que usar a minusválidos con fines políticos, y es acusarles de ni siquiera ser minusválidos.

Que por cierto, de minusválidos poco y hablo con causa de conocimiento.

Por lo demás:
"Es la misma diferencia que te hace firmar como "centrista" opiniones de derecha y que rozan la extrema derecha en algunos casos."

Yo sólo te invito a que leas un poco más sus artículos (y no sólo los que te interesan para atizarle), y si tienes lo que hay que tener vuelvas a pedir disculpas. El centro es lo que tiene, que según lo que escribas unos te situarán en un lado o en otro, pero de ahí a extrema derecha... supongo que es la moda, que la idea distinta a la tuya es el extremo opuesto. Así nos va.
Un saludo

El Cerrajero dijo...

# Pakithor, coincido básicamente con tu entrada.

La sra. Manjón tuvo la desgracia de perder un hijo en un atentado y todos le damos nuestro pésame por ello, pero eso no justifica el sectarismo que destila.