24 de mayo de 2008

Algunos apuntes sobre la crisis alimentaria


Últimamente el mundo de la actualidad informativa, salvando los acontecimientos nacionales o locales, gira en torno a unos pocos asuntos. Los medios de comunicación del mundo entero invierten ríos de tinta, miles de horas de grabación y millones de páginas virtuales en estos temas. En eso consiste realmente la globalización, porque la información, salvo en unos pocos países que viven bajo regímenes dictatoriales, como Cuba, es lo único que vence cualquier tipo de barrera. Una de estas noticias con las que nos bombardean a diario es con la crisis mundial por la escasez de alimentos básicos.

Sobre esta situación de alza constante en los precios de los productos de la canasta básica hemos leído infinidad de noticias, multitud de columnas de opinión y no pocos análisis agoreros. Casualmente, cuando se habla acerca del origen de esta crisis mundial casi se señala, casi como único causante de la misma, el empleo de alimentos para la producción de combustible, capaz de sustituir la altísima dependencia de los combustibles fósiles, o sea, el petróleo.

Creo que deberíamos empezar por aclarar qué productos orgánicos que están sirviendo para la producción de combustibles. El etanol –o bioetanol- es un derivado del azúcar -caña y remolacha- y parece que es el más eficiente de los productos energéticos procedentes de la agricultura. En segundo lugar podemos hablar de los aceites, generadores del biodiesel, siendo soja, colza, girasol y palma los más empleados. Por último, y de forma muy residual, están otros granos como el maíz o subproductos como la paja de arroz o el sorgo.

A nivel mundial se contabiliza una producción total de 10 millones de toneladas de biocombustibles en sus diferentes figuras en todo el año 2007, lo cual es menos del consumo diario de petróleo existente hoy día en el mundo. No obstante, no hay que desdeñar el importante crecimiento anual que se viene produciendo en el consumo de biocombustibles: aproximadamente un 16 por ciento.

Para hacernos una idea más fidedigna de las cantidades mencionadas, en el mundo se producen unos 670 millones de toneladas de arroz al año. Producto que, por cierto, no se emplea para producir biocombustible, pero cuyo precio sigue subiendo como la espuma. Un pequeño detalle que siempre se les escapa a los analistas de la materia. Algo similar a lo que ocurre con el frijol: tampoco se utiliza para generar combustible.

Quizás haya que pensar en otras causas y dejar de señalar con el dedo acusador a la producción de biocombustibles como causante de todos los males de esta denominada “crisis alimentaria”. Reparemos en el siguiente dato: el principal productor de arroz del mundo, China, en pocos años ha sacado unos 100 millones de ciudadanos del umbral de la pobreza. Son nada menos que 100 millones de consumidores que ahora comen, principalmente arroz, a diario. Antes lo hacían ocasionalmente. Algo similar ha ocurrido en la India, segundo productor y consumidor mundial. Ambos países han dejado, prácticamente, de exportar arroz en menos de una década. En otras palabras, hay una mayor demanda y la oferta se ha mantenido constante, a pesar de la evolución de los precios.

A lo anterior hemos de unir el aumento inaudito de los precios del petróleo. Este incremento hace que la producción agrícola y el transporte de los productos se encarezca, en algunos casos hasta en un cuarenta por ciento.

Aquí reside el segundo aspecto clave que los expertos en el tema, normalmente procedentes de los países más desarrollados, obvian de forma metódica: ¿por qué no crece la oferta de granos si la demanda es más alta?. La respuesta no es simple, pero uno de los grandes conflictos en este tema es el proteccionismo bajo el que los dos grandes bloques comerciales: la Unión Europea (UE) y los EE UU, mantienen a sus sectores agrícolas.

A los países en vías de desarrollo se les ha limitado la posibilidad de dedicar sus extensos campos al cultivo de alimentos por dos vías. La primera es el establecimiento de fuertes barreras arancelarias que hacen inviable la exportación de su producción hacia el denominado “Primer Mundo”. La segunda es la presencia de ingentes subvenciones a los productores nacionales en la UE y los EE UU. Entre ambos mercados se calcula que invierten unos 200.0000 millones de dólares anuales en subsidiar a sus agricultores y ganaderos. En Europa estos sectores representan un uno por ciento del total de los empleos, pero se llevan cerca de la mitad del presupuesto comunitario. Con tales incentivos públicos, ¿quién puede competir?.

La globalización, de la que hablaba al principio, no es más que una palabra rimbombante. Si realmente existiera un mercado global libre, abierto y transparente, probablemente, este problema del que tanto se habla no existiría. Las subvenciones, los aranceles, la protección de los improductivos agricultores de las grandes potencias económicas nos están despeñando hacia una crisis que poco tiene que ver con el empleo de maíz para producir biodiesel.

16 de abril de 2008

Se acabaron las elecciones, ya no hay que mentir


Hace algo más de un mes la economía española, según Pedro Solbes, Jose Luis Rodríguez y Magdalena Alvarez, entre otros, gozaba de una salud impecable. Los datos de aumento del desempleo durante los dos primeros meses del año, así como la inflación galopante –comparada con la de los países de nuestro entorno- o la reducción de los ingresos fiscales del Estado, eran una “situación coyuntural y pasajera”. Esa era la consigna pre-electoral que pasaron un mes vendiendo a diestro y siniestro los candidatos –ahora presidente y ministros- socialistas.

Una vez finalizada la contienda electoral la economía española “atraviesa un momento muy delicado”, palabras de Rodríguez en su discurso ante el Congreso de los Diputados previo a ser investido presidente del gobierno. De hecho la primera medida económica del nuevo gabinete ha sido aprobar una inyección de 10.000 millones de euros -1,6 billones de las antiguas pesetas- al sistema financiero. O sea que ya no hay “coyuntura”. No, lo que tenemos delante es la punta del iceberg de una crisis económica en toda regla, cuyas consecuencias plenas veremos el año entrante.

Ya en 2007 el señor Pedro Solbes presentó un presupuesto para este año en el que anunciaba un crecimiento económico por encima del 3 por ciento. La prestigiosa revista The Economist –además de otros institutos de investigación económica- cifró su expectativa de crecimiento para España en el 2,4 por ciento, lo cual tiraba por tierra el resto de las variables macroeconómicas que se fijaban en los Presupuestos Generales del Estado para 2008. Pero Solbes se enrocó por orden suprema y dijo que su dato era correcto.

A estas alturas del partido sabemos que el Banco de España ya hace más de 3 meses que manejaba cifras de crecimiento de entre el 1,5 y el 1,8 por ciento. Aunque el dócil y silencioso Miguel Angel Fernández Ordóñez sigue hablando de “por encima del 2 por ciento” y de lo que le gustaría tener a “otros países ese índice de crecimiento en estos momentos”. Claro que se le olvida decir a MAFO que España no puede generar empleo si no crece por encima del 3 por ciento y ahí están las cifras del desempleo desde diciembre hasta marzo. En cualquier caso habla ahora, en período de peligro electoral para su partido calló vilmente.

El consumo privado, un dato absolutamente imprescindible para medir el comportamiento de la economía española, dada la afición a gastar que tenemos, se está tambaleando. Durante los tres primeros meses del año la recaudación por IVA ha caído un 8 por ciento respecto a 2007. Es la principal señal de alerta para todos los expertos acerca del nivel de recesión al que nos enfrentamos. Pero con los presuntos 400 euros al año en concepto de reducción del pago del impuesto sobre la renta, algunos piensan que se puede solucionar el asunto. Claro que eso de los 400 euros en estos momentos me parece que no las tiene todas a favor.

Se dice popularmente que “la mentira tiene las patas muy cortas”, pero en campaña electoral en España lo que vale es el “miente que algo queda”. Ahora la “coyuntura” ya no es tal, sino que lo que se nos viene encima va a ser desastroso, pero el público –y hasta la oposición- calla y otorga. Está más pendiente de la señora embarazada ministra de los soldados que de la falta absoluta de liquidez en el sistema financiero. Del retorno a la cárcel de Julián Muñoz que de la salida de Jose Antonio Roca, ¡ahí es nada!. Se ha abierto la veda. Faltan cuatro años para las elecciones: ahora no hace falta mentir, ni siquiera disimular.

10 de abril de 2008

Ruido de sables en el PP


A la derechona que reside en el PP no le ha sentado nada bien la derrota electoral del 9-M. Tiene gracia. Después de una legislatura entera dirigiendo mediáticamente el programa político popular ahora culpan a Rajoy por “moderado”. O sea que lo que quieren es, claramente, ponerse a dirigir el partido y escorarlo aún más hacia el conservadurismo, disfrazándolo de liberalismo. Nada de “centristas cobardes”, que dicen por ahí.

Esperanza Aguirre, consumada golfista, se encuentra muy arropada por la derechona popular. Desde Jiménez Losantos hasta la retaguardia opusina. Pero para no hablar claramente de “quítate tu pa ponerme yo”, nos trae doña Esperanza el discurso del liberalismo económico y toda esa cantinela que va predicando José María Aznar en sus seminarios como ya se ha dicho aquí, la cual básicamente desconocen todos estos buscadores de cargos, y que se aparta del principio de reformismo que siguió el propio PP durante ocho años de mandato.

Aguirre dice que lo que quieren es hablar de “ideas, principios y valores”, las personas aparentemente, le dan igual. Pero si Rajoy no le acepta el giro a la derecha –más aún-, lo cual parece más que evidente después del descalabro electoral, entonces se presentará como candidata a presidir el partido. Ojala lo haga, pero auguro que Francisco Camps la va a convencer de lo contrario para pedirle a cambio a Rajoy que, a cambio, elimine al único candidato popular que hoy por hoy tiene opciones de llegar a la Moncloa: Alberto Ruiz-Gallardón.

La derechona quiere mandar en el PP con carta propia de naturaleza. Poniendo a su más mediática figura al frente de un partido con más de diez millones de votos. Haciendo que el segundo partido de España dé la espalda a la realidad social del país. Ellos se sienten la base del partido, traicionada y arrinconada por los deseos centristas y amanerados de un Rajoy que no convence a nadie. A falta de victoria en las urnas, la derechona se revela, quiere tomar las riendas y en su cobardía absoluta habla de “ideas, principios y valores”. La falacia está servida, a ver si alguien la compra.

A mi me hace mucha gracia todo este panorama. Rajoy ya es de facto un líder con los pies de barro. Gallardón parece que le va a dar su apoyo pero con la condición de que la presidencia popular lo incluya la candidatura para 2010. Claro que el alcalde de Madrid tiene poco respaldo dentro del aparato, aparentemente. Esperemos que el gallego asuma que hay una guerra interna y permita la sangría ahora que faltan cuatro años para las generales.

10 de marzo de 2008

Tenemos lo que nos merecemos: bipartidismo


Al final sucedió lo esperado. El PSOE ha vuelto a ganar las elecciones sin mayoría absoluta. El PP ha consolidado su espacio ganando en escaños. La izquierda se ha reunido en torno al PSOE e IU probablemente tenga los días contados. Los nacionalistas han sido, en términos generales, los grandes perdedores, su cuota de poder se ha visto minimizada por la polarización de voto hacia los dos grandes partidos.

Me llama poderosamente la atención la aparente sorpresa que han causado los resultados en la prensa en general, con respecto a esta polarización bipartidista. Quizá deberían ser ellos los que analicen cuál ha sido su papel en esta campaña. ¿Qué seguimiento o qué cobertura han tenido el resto de los partidos?. Ninguna. Cero. Pero culparlos a ellos, a los medios de comunicación, se me antoja injusto.

Hemos vivido una legislatura llena de crispación. Las posturas han estado más enfrentadas que nunca. Desde el modelo de Estado, hasta la economía, pasando por el tema estrella de estos cuatro años: el terrorismo. Así que los ciudadanos han salido nuevamente a votar de forma masiva, diría yo. Unos para cambiar y otros para seguir con lo mismo. Sin embargo somos muchísimos los ciudadanos que hemos acudido a votar con pesadumbre. Hemos votado por aproximación y, en no pocos casos, por resentimiento. Esto es, en contra de un partido, no a favor del otro.

Aquello de las "dos Españas" se está haciendo políticamente real, por más que la realidad de la calle sea bien diferente. Porque una cosa es votar a un partido que ha realizado una pésima legislatura -como Gobierno o como oposición- y otra bien diferente es comulgar con todo su ideario y su forma de actuar.

Forzados, quizá, pero con cobardía, absolutamente, tenemos ante nosotros una repetición de la legislatura pasada, más polarizada aún si cabe. Es lo que nos merecemos, no hay más.

7 de marzo de 2008

Nervios en el PSOE, a pesar de las encuestas


Como dije hace un par de semanas en el PSOE andan nerviosos. Principalmente su líder, José Luís Rodríguez. El hombre de las encuestas, de los medios, de los sondeos de opinión, de los golpes de efecto. A pesar de las encuestas y del triunfalismo que reina en el entorno socialista saben que cualquier cosa puede pasar. Así que han tenido que echar mano a todo lo que haga falta para provocar enfrentamiento y movilizar a su electorado.

Está siendo una campaña, sobre todo en su parte final absolutamente anodina. Ni Felipe González ha logrado, con sus insultos, mover la senda –bastante discreta, por cierto- marcada por el equipo de Mariano Rajoy. Tampoco los apoyos de “intelectuales” internacionales que cacareaba El País, han dado sus frutos, como no los dio el video de los “creadores”, conocidos popularmente como los “subvencionados agradecidos”.

Los medios han tenido que cargar las tintas en los debates. Flojitos y sin sorpresas. Acabados los mismos la campaña ha entrado en la absoluta languidez. Lo cual ha puesto más nerviosos aún a los asesores de Ferraz y Moncloa.

El documento dirigido a los apoderados e interventores del PSOE, denunciado hoy por el PP, pone de manifiesto la guerra de guerrillas publicitaria en la que se ha visto obligado a caer el partido en el poder. Este documento es realmente vergonzoso procediendo de un partido con la historia y tradición del PSOE. Los interventores y apoderados de los partidos no están para “captar votantes”, sino para ayudar y vigilar en el proceso democrático por excelencia. Imagino que esto ha debido generar algún coitus interrumptus entre tanto “orgasmo democrático”. O a lo mejor es parte del onanismo políticamente correcto.

3 de marzo de 2008

Hugo Chávez, el gran valedor de las FARC



No salgo de mi asombro cuando leo que el presidente/caudillo de Venezuela ha guardado un minuto de silencio por la muerte del terrorista de las FARC, conocido como Raúl Reyes, a manos del ejército colombiano. O sea que a Hugo Chávez le ha afectado mucho la muerte de este sanguinario criminal. Por los que mueren diariamente a manos de los terroristas nunca le hemos visto realizar un gesto similar. Rafael Correa, presidente de Ecuador gracias a las donaciones de campaña que provenían de Venezuela, ya ha enmendado su tremendo error que fue callar ante la operación militar colombiana para acabar con el dirigente de las FARC, la cual tuvo que internarse menos de dos kilómetros en territorio ecuatoriano.

Tanto Chávez como Correa han retirado sus embajadas de Colombia. El ecuatoriano por lo que considera -un día después de haber aceptado tácitamente la intervención del ejército colombiano- "un ataque a nuestra soberanía territorial". El dictadorzuelo venezolano porque anda buscando un enemigo exterior que desvíe la atención ante los serios problemas de la economía de su país. Aunque la verdad es que Chávez lleva tiempo apostando por las FARC como su carta para desestabilizar a la vecina Colombia, país en el que no logra imponer a uno de sus candidatos.

De hecho el presidente/caudillo de Venezuela ha logrado acaparar la atención del conflicto que vive desde hace veinte años Colombia. Chávez ha centrado hábilmente el tema de los secuestrados en Ingrid Betacourt y otros cuantos políticos colombianos, esos que tanto preocupan a la comunidad internacional, pero que no son ni el cinco por ciento del total de secuestrados en manos de las FARC, que ascienden a unos 850. Las FARC quieren cambiar, con el apoyo del dictadorzuelo venezolano, a Ingrid Betancourt y otros cuarenta secuestrados por unos 500 terroristas. A eso es a lo que Chávez llama "operación humanitaria".

Porque la realidad del asunto es que al líder bolivariano las FARC lo tienen bastante intimidado. El presidente de Colombia, Alvaro Uribe, está asestando golpes muy duros a la guerrilla comunista/narcotraficante, obligando a ésta a centrar sus operaciones cada vez más en las cercanías de las fronteras de Ecuador y Venezuela. Chávez teme que, una vez expulsadas de Colombia, las FARC cambien las siglas por FARV y se asienten en su país, el cual tanta protección les brinda.

Aunque el imitador de Bolívar amenace a diario con entrar en guerra el país presidido por Alvaro Uribe, eso nunca va a suceder. A pesar de la fuerte inversión en armamento que viene realizando el gobierno venezolano desde hace más de una década, Colombia es un país en guerra permanente, con una inteligencia y capacidad militar muy superior a la de cualquier país del área. Chávez lo sabe, por eso se dedica al insulto, a los minutos de silencio para llorar a los terroristas y, sobre todo, a sembrar la duda entre la población colombiana y la comunidad internacional. ¿Salida negociada al terrorismo?. No sé quién puede creer que eso sea lo que Chávez está defendiendo, cuando a él ni siquiera le interesa que las FARC desaparezcan.

20 de febrero de 2008

De subvencionado a "oscarizado"


Ahora que se acerca la entrega de los premios más importantes del cine mundial, a mi me gustaría saber cuál va a ser el comportamiento de los cada día más habituales artistas españoles que son invitados a la fastuosa gala. Este año el turno le toca como nominado a Javier Bardem, hijo de Pilar Bardem -¡cómo viste el apellido materno!-. Tengo la esperanza de que podamos verlo lucir un espectacular esmoquin –estas prendas siempre son espectaculares, salvo excepciones que rozan lo indecoroso- mientras recoge una estatuilla dorada.

Pero he de confesar que he perdido la esperanza de verlo pasear por la alfombra roja con una pegatina pegada en el pecho que diga “NO A LA GUERRA”. Y me encuentro desconsolado. No creo que lo haga porque probablemente allí, en los Estados Unidos, en donde los intelectuales que dirigen o actúan tienen en cuenta que viven del público que va a ver sus películas. Y, en caso de que Javier Bardem apareciese con una de esas pegatinas, no lo volverían a contratar ni para limpiar los platós.

En España es otra cosa. Aquí, a los que llevaron la pegatina en la patética gala de la alfombra verde con marca de güisqui, luego los compensaron con suculentas subvenciones. La taquilla es lo de menos. El cine es un arte y, por tanto, hay que mantenerlo a toda costa. Para los que no tengan muy claro el concepto de “subvención” en esto del cine les comento que no sólo el Ministerio de Cultura las otorga. El ingente déficit de RTVE se encarga de ayudar mucho. Acuérdense de mi cada vez que vean el logotipo del ente público en un cartel de una película o en los créditos finales.

Claro que realizar este análisis desde el punto de vista de las subvenciones sería un error. En España el público respalda este tipo de iniciativas/protestas. Ni que decir los compañeros de profesión, tan solidarios ellos. Cuando Alberto San Juan pidió el cierre de la Conferencia Episcopal –cosa que tampoco haría al recoger el oscar, mayormente porque a este si lo invitan algún día será para que barra el suelo después de la gala-, sus compañeros de profesión, esto es, los recaudadores de subvenciones, lo aplaudieron mucho.

No son sólo los depredadores del presupuesto del Estado los que se sienten reconfortados con la pegatina de turno y con las proclamas anti-eclesiásticas, por otra parte tan manidas desde lo de la Mala Educación. Miles de españoles de a pie sonrieron al escuchar al actorcillo. Porque en España lo progre sigue vendiendo, y mucho. Ser anti-clerical confiere a muchos de mis paisanos una actitud rebelde, transgresora, decididamente izquierdista. Ser de izquierdas y religioso es casi un pecado mortal en la lógica guerracivilista de los parásitos fiscales que van a estas galas. Tan sobrados ellos. Lo que se lleva es el ateísmo practicante, elevado a los cielos de lo políticamente correcto.

Pero esta izquierda mediática, tan de pose, tan de rebaño de seguidores ciegos, tan de odios preconstitucionales, a la hora de lucir palmito no escatima en gastos. Desde los trajes de Dior a los esmóquines de Armani. Viajan en primera clase y sólo beben Vega Sicilia y Dom Pérignon. Por eso todos estos, cuando van a la Meca del Cine, se vuelven muy políticamente correctos, es decir, que ni por casualidad se les ocurre hablar de política. Es que allí lo que manda es la taquilla no las subvenciones.

Bardem en España sacaba pecho anti-bélico porque sabía que no lo iban a dejar de contratar. Al contrario. Ganó adeptos entre la adocenada masa de la izquierda moderna. Esa que no vivió la Guerra Civil, pero que la extraña mucho. El candidato a la estatuilla en España luce anti-americanismo en santa compaña de su madre, líder espiritual del movimiento y, a la sazón, actriz secundaria en una serie de TVE. Ese mismo anti-americanismo que se tiene que tragar ahora cada vez que se pasea por las alfombras “imperialistas”, que diría Fidel Castro, a la sazón dictador retirado de Cuba.

Ojalá que le den el premio y que tenga los arrestos de gritar contra el propio Bush. Yo me espero lo primero, pero no me creo lo segundo.

16 de febrero de 2008

Toda la carne en el asador... y que paguen otros


A estas alturas de la campaña creo que está claro que el PSOE va a ganar las elecciones. Pero no deben andar demasiado eufóricos en Moncloa a tenor del desarrollo de campaña que estamos viendo. Está claro que las palabras sinceras de Rodríguez a uno de los periodistas de cabecera del oficialismo así lo indican: “Nos interesa la confrontación”, le dijo el líder socialista a Gabilondo. El PP parece haber aprendido –parcialmente- la lección y está huyendo del discurso duro y de enfrentamiento. Después de una legislatura de despropósitos opositores, algunos se han percatado de que el radicalismo no es el camino.

A falta de provocación por parte del PP, en el partido en el gobierno han tenido que improvisar. Ayer mandaron a los colectivos de las tendencias sexuales políticamente correctas –homosexuales, bisexuales y transexuales- a protestar frente a la sede del partido de Rajoy. La semana que viene les tocará el turno a los de inmigrantes y la siguiente a los afectados por Gescartera o a los familiares del Yak-42. Aunque creo que éstos últimos ya no están por la labor de seguirle el juego al malogrado Bono. Hasta a Felipe González lo han tenido que sacar de su retiro dorado.

Las encuestas están dando casi un empate técnico, aunque mi previsión es que el PSOE aventajará al menos en cinco puntos porcentuales al PP el 9 de marzo. Yo no creo demasiado en las encuestas, pero Rodríguez, el Presidente del Gobierno más inclinado a la utilización del marketing como herramienta política debe andar preocupado. Eso explica cómo el Gobierno se ha lanzado, con todos los medios a su alcance, a intentar renovar el triunfo y, a ser posible, con mayor holgura.

La televisión pública estatal ya se ha dejado de remilgos y abre diariamente con la noticia que interesa a la campaña de Rodríguez. Hoy era la detención de cuatro etarras en Francia y las palabras en mitin del propio Presidente diciendo que “hemos cumplido la promesa de llevar ante la justicia a los que cometieron el atentado de la T-4”. O sea que detener terroristas es una promesa electoral, no la obligación lógica de un gobierno democrático. Ayer, mientras entrevistaban a Esperanza Aguirre en el canal público, pudimos ver un subtítulo en el que rezaba así: “El PP radicaliza el discurso y roza el populismo” (?).

El juez estrella y exdiputado socialista, Baltasar Garzón, regresado misteriosamente hace año y medio a la Audiencia Nacional en plena negociación del Gobierno con la banda terrorista ETA, está liderando, por orden de su partido, la lucha contra el entorno político del terrorismo. Algo que hace un año era absolutamente impensable y que tanto daño hizo al PSOE en las elecciones municipales. Ya se está corrigiendo el error. A la vez que se admite, por cierto.

La semana pasada, como ya se dijo aquí, el PSOE lanzó una campaña mediática, muy bien soportada por medio de relaciones públicas, admitámoslo, en la que diversos artistas –denominados intelectuales en ciertos círculos- pedían el voto para Rodríguez. El poder de las contrataciones públicas, las subvenciones y el favoritismo de Estado no tiene límites. Antes eran los manifiestos, pero ahora, con la cartera llena, ¡hagamos anuncios en televisión!. Si una marca comercial tuviera que pagar a todos los profesionales de la depredación del presupuesto estatal que salían en el anuncio, la cifra sería absolutamente escandalosa. ¿Alguien piensa que lo hicieron gratis?.

No. En esta vida gratis no hay nada. Ni las operaciones político/policiales, ni los canales de televisión, ni los regresos de los jueces que ganaban cientos de miles de euros por dar conferencias, ni los derechos de imagen de los artistas, quedarán sin remunerar. Es y será el dinero de todos los españoles el que pague todo eso.

8 de febrero de 2008

Yo voy a votar a Rodríguez


No, no he perdido el juicio. No, no es que me haya sentado tan mal que en el PP hayan dado la espalda a Alberto Ruiz-Gallardón. Lo voy a hacer por convicción.

Sí, ya sé que ha dilapidado cientos de millones de euros del presupuesto del Estado en publicidad, en contrataciones absurdas, en subvenciones electoralistas. Que la economía española va a sufrir un descalabro mayúsculo –dentro del cual ya se haya inmersa- a lo largo de este año y el que viene. Que Solbes no es más que la coartada perfecta pero que ni pincha ni corta.

Ya sé que ha negociado con ETA a las espaldas de todos los españoles. Que nos mintió negándolo. Que permitió a ANV presentarse a las elecciones pasadas y ahora han mandado a Garzón a ilegalizar lo que él mismo aceptó al no enviar a su perro fiel, el Fiscal General del Estado, a realizar su trabajo. Que todo fue parte de su frustrada negociación con ETA.

Ya sé que España ha perdido varios puestos en el escenario internacional. Que nuestros aliados estratégicos ahora son Venezuela, Cuba, Bolivia y Marruecos. Que Alemania, Francia, Reino Unido y EE UU no quieren saber nada de España. Que nos ha convertido en una suerte de “Caballo de Troya” del islamismo integrista en Occidente con el cuento de la Alianza de Civilizaciones –que no de civilizados-.

Ya sé que este Presidente ha convertido nuestro país en una “realidad plurinacional”. Que se ha plegado a cualquier reclamación regionalista con tal de sacar adelante una legislatura patética. Que nos ha separado cada vez más a los españoles en función de nuestra residencia, credo religioso, orientación sexual y tendencia política. Que ha fortalecido a las minorías en detrimento de las mayorías. Que ha instaurado la dictadura de lo “políticamente correcto”.

Lo sé. Todo eso y mucho más. Pero comprenderán mis estimados lectores que todos esos argumentos son una bagatela comparado con el deseo que, como ser humano, siento por seguir los designios de Joaquín Sabina y Miguel Bosé, dos de mis artistas –e ¿intelectuales?- favoritos. En lo más profundo de mi ser siento la obligación moral de votar como lo hacen mis ídolos musicales. Si Sabina vota a Rodríguez, yo quiero votar a Rodríguez.

Sé que el razonamiento puede sonar zafio, vacío, poco serio, falto de argumentos, seguidista. Pero no lo es. He caído impactado por ese anuncio que mi canal de televisión –el que pagamos entre todos los españoles- acaba de emitir en pleno telediario. En él, dos de mis cantantes más admirados –por su música, quiero decir-, junto con toda una pléyade de gargantas agradecidas, incluido algún actor extranjero –supongo que con nacionalidad recién obtenida-, dicen con un gestito afeminado que van a votar por Rodríguez. En ese mismo instante he sentido el irrefrenable deseo de hacer lo mismo que ellos. ¿Cómo puedo resistirme ante la tentación de votar igual que ellos?.

Espero que me comprendan mis decepcionados lectores.


La foto la es de aquí.

3 de febrero de 2008

Después de las rebajas


Ya ha pasado, aparentemente, la cuesta de enero. Ha sido una temporada de rebajas muy diferente a las que suele darse en las fechas posnavideñas. Este año los descuentos y bonificaciones han venido en forma de promesas electorales. Lo del Corte Inglés ha quedado en un segundo plano. Algunos han prometido descuento lineal de un puñado de euros por barba en el impuesto de la renta. Con su habitual estilo efectista, los asesores de publicidad y relaciones públicas que venimos pagando desde hace cerca de cuatro años entre todos los españoles, han sabido aprovechar el tirón de la cuesta de enero.

A Rajoy la cosa lo ha agarrado, como de costumbre, a contrapié. Con la tormenta pasajera vivida en sus propias filas, la cual no es más que el anticipo de la catarsis pepera que se le viene encima tras la eminente derrota electoral, el líder de la oposición no ha tenido más remedio que encajar el golpe y prometer guarderías para todos. Imaginamos que gratis.

Pero la realidad económica es tozuda. Inflación y desempleo es lo que indican con crudeza de las cifras que va a tener enfrentar el que gane las elecciones en marzo. Seguramente por eso Rodríguez haya querido ofrecer la regalía de los 400 euros, porque ya el público en general está notando los efectos de la crisis económica forjada –y disimulada- en los dos últimos años. El superávit presupuestario, herencia sin duda de los días de vino y rosas del “ladrillo de oro”, se ha ido dilapidando sin parpadear en ese derroche vergonzoso que los políticos llaman “gasto social”.

Para los no iniciados diré que el “gasto social” viene a ser todo ese dinero que se gasta un gobierno para favorecer a los más “desfavorecidos”. O sea, a los que necesitan de subvenciones, ayudas, regalías varias, empleos inútiles que no conseguirían jamás en el sector privado, etc. Por tanto, de lo que hablan nuestros dirigentes al referirse al término “gasto social” es de la compra –o alquiler- de votos a cuenta del presupuesto del Estado. Ni más ni menos. Claro, todo rodeado de un halo de generosidad –algunos tienen el descaro de llamarlo “redistribución de la riqueza”- que hacen que estas palabras suenen de lo más políticamente incorrectas.

Si en algo coinciden las tendencias de política económica es en que en tiempos de crisis el Estado debe ganar protagonismo e insuflar recursos al sistema para sustituir la menor actividad del sector privado. Estos recursos deben dedicarse principalmente a invertir en infraestructuras para que la actividad de la construcción –“Si la construcción va, todo va”, que vino a decir Le Corbusier- no se detenga y a apoyar al sector privado para que la inversión no colapse.

Pero lo que ha hecho este Gobierno hasta ahora ha sido dedicarse a poner más y más dinero en la economía a base de subvenciones, ayudas y convocatorias de empleos innecesarios, amén de derrochar unos 600 millones de euros al año en publicidad “corporativa”. En otras palabras en “gasto social” para asegurarse dos cosas. Primero dilatar al máximo el colapso de la economía española. Segundo asegurarse la victoria electoral, por medio de golpes de efecto que han costado muy caros a las arcas del Estado.

La inflación en España duplica la media de la UE, consecuencia inequívoca del engaño, fraguado a base de “gasto social”, en el que vive la economía patria. La factura llegará. Lástima que va a tardar más de un mes.
 
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