14 de enero de 2010

España en descomposición


Años atrás acuñé el término Realidad Plurinacional Conocida como España (RPCE) para referirme a mi propio país. Hoy, como apreciará en amable lector, incluso me atrevo a ponerle siglas. En aquellos tiempos de debate estatutario en los que se gestó el término RPCE en mi mente, el fragor de las columnas a favor y en contra del texto que finalmente aprobaron las Cortes venía a enturbiarnos groseramente la capacidad para desbrozar lo que realmente se venía fraguando desde que comenzase la VIII Legislatura de la renovada democracia española. Me refiero a la ruptura de España como unidad nacional.

Mucho más allá de la semántica parda de los estatutos de autonomía, la realidad se ha impuesto. Una realidad basada en un único soporte: la matemática, es decir, la suma de votos y la suma de escaños. ¿Acaso importa otra cosa a nuestros gobernantes?. Aunque desde la época felipista este desmoronamiento de la unidad nacional venía siendo un hecho palpable, hay que reconocer que circunscribía básicamente a efectos presupuestarios. La primera pérdida de la mayoría absoluta tras el advenimiento socialista de 1982, vino a suponer esa ruptura de los Presupuestos Generales del Estado, que se convirtieron así en el instrumento inicial del chalaneo regionalista.

Sin embargo, hoy el asunto de los Presupuestos está más que superado. Por no decir santificado por la ley tácita parlamentaria que permite hasta que un partido demócrata cristiano refrende el aborto como derecho universal incluso para las menores de edad. Según esta ley no escrita, los Presupuestos Generales del Estado son un instrumento para comprar votos a cambio de aumentar el gasto público en determinadas regiones. Esto es lo que a la prostitución el precio, que venía a decir Groucho Marx:

- Señora, usted se acostaría conmigo por un millón de dólares.

- Hombre, la verdad es que me lo pensaría.

- ¿Y por 20 dólares?.

- ¡Pero, oiga!. ¿Usted qué se ha creído que soy yo?.

- Lo que usted es lo ha dejado bastante claro, ahora es cuestión de ponernos de acuerdo en el precio.

Dos noticias muy recientes nos indican que esto de la negociación presupuestaria es ya cosa del pasado. La primera es el volumen de la deuda de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA), que asciende a 10.480 millones de euros. A cuenta de contentar a determinados territorios, es decir, de conseguir votos de partidos regionalistas, el Estado se ha dedicado a construir y ampliar aeropuertos sin el más mínimo rigor económico -recordemos que la Economía es la ciencia dedicada a la asignación de los recursos escasos-. Desde la existencia de cinco aeropuertos entre el País Vasco, Navarra y La Rioja, algunos a menos de 70 kilómetros de distancia, hasta la desproporcionada ampliación del Prat en Barcelona, por no hablar de los tres aeropuertos gallegos. La cuestión es que parece evidente que no existe una política nacional integrada de transporte aéreo. A este tema habríamos de sumar cómo se está potenciando el ferrocarril como medio alternativo desde el propio Estado y con la petición unánime de todas las capitales de provincia -e incluso de alguna ciudad con pretensiones- para que les llegue el AVE. Si años atrás era el aeropuerto, ahora la petición generalizada es el tren de alta velocidad.

La segunda es la presentación de Barcelona como candidata a organizar los Juegos Olímpicos de Invierno de 2022, en clara competencia con el otro candidato nacional, Jaca, que aspira al mismo objetivo en alianza con Zaragoza. Creo que huelga cualquier comentario al respecto. Parece claro que cada región, cada ciudad, cada pueblo, tiene potestad para elevarse sobre los intereses nacionales, dado que nuestros gobernantes han abierto la puerta para que este tipo de disputas se produzca sin que nadie tenga que sonrojarse por ello.

Podríamos enumerar decenas de casos tan claros -quizá estos sean un tanto sutiles- de como la RPCE se está consolidando con el continuado oprobio de unos y el lacónico consentimiento de otros. El origen está, a poco que rasquemos un poco en la superficie, en nuestro sistema electoral, que ha consagrado la diferencia entre los españoles a la hora de elegir a sus gobernantes. Un hombre no es un voto, porque un voto en el Valle de Arán vale más que otro en Málaga capital, así que un aranés tiene más valor que un malagueño.

Y hablando del Valle de Arán, no se pierdan este video: ahora Cataluña, tampoco es una nación, sino una RPCC. Tiene su gracia.

17 comentarios:

nacho dijo...

Esa realidad depende de la región,o mejor dicho,de la necesidad de "conquistarla" políticamente.¿Cómo se explica si no que andalucía y Extremadura soporten la situación que soportan?Porque son un régimen aparte,aquí el partido se difumina con la administración.Un saludo.

Pakithor dijo...

Hola Nacho,
A eso que comentas quizá debiéramos unirle mi reflexión del otro blog. A lo mejor resulta que es conveniente que la mediocridad campe a sus anchas por la Piel de Toro.
Otro saludo para ti y gracias.

ruffian dijo...

Interesante texto. ¿A que crees que se debe que haya vascos y catalanes que no se sientan españoles?

Pakithor dijo...

Hola Ruffian,
Me costaría hacer un análisis profundo del tema, mayormente porque no he vivido en ninguno de los dos sitios. Lo que sí puedo decirte es que creo que los partidos nacionalistas que han gobernado ambas comunidades durante muchos años, con el objetivo de conservar su capacidad de chantajear a los diferentes gobiernos nacionales, han ido sembrando más y más esa teórica brecha que separa a las comunidades típicamente nacionalistas de las demás.
No sé si tú tienes una idea más amplia del asunto.
Gracias por el comentario.

Jose Manuel dijo...

Los gobiernos nacionalistas no solo son los de Euskadi y Cataluña sino tambien el de España. Si a un frances no se le considera español por que se le tiene que considerar a un catalan español?

Pakithor dijo...

Jose Manuel,
Cataluña es parte de España. Francia no. Por ende, ningún francés es español, como ningún español es a su vez francés. Sin embargo, todos los catalanes son españoles, aunque algunos no se sientan como tales.
Saludos y gracias por el comentario.

Jose Manuel dijo...

Eso es. Cataluña es Cataluña, España es España y Francia es Francia. Por eso los catalanes son catalanes con pasaporte español.

Pakithor dijo...

Claro, claro, Jose Manuel y el Valle de Arán es otro país, ¿no?.

Pakithor dijo...

¡Ah!, José Manuel, imagino que eso de de "los catalanes son catalanes con pasaporte español" lo piensan todos absolutamente todo los catalanes. ¿O es acaso lo que piensan algunos y quieren hacernos creer que es el pensamiento único catalán?.

Saludos.

Jose Manuel dijo...

Yo no creo en el pensamiento único. Dudo mucho que todos los catalanes piensen igual, pero también es muy poco probable que España sea una, grande y libre como dijo el bastardillo que ejercio de dictador en España durante 36 años.

No creo que haya un pensamiento único catalan pero está claro que hay catalanes que se sienten "catalanes con pasaporte español" Además si en algún lugar creo que se ha hecho un ejemplo de integración es en Cataluña ya que el Presidente de la Generalitat ha nacido en Cordoba. ¿Te imaginas que el proximo inquilino de La Moncloa fuera un señor nacido en Fez?

Pakithor dijo...

Hola José Manuel,
Ya vamos avanzando. Ahora sabemos que "hay catalanes que se sienten catalanes con pasaporte español", lo cual está muy lejos de darnos a entender que Cataluña es un país.
Por desgracia para la propaganda independentista no fue Franco el que se inventó la unidad española, sino que fueron los Reyes Católicos, allá por el siglo XV, cuando la actual Cataluña formaba parte del Reino de Aragón.
Por último, también los andaluces debemos ser ejemplo de integración: Chávez nació en Ceuta y Griñán en Madrid. Claro que Joaquín Leguina tampoco nació en Madrid y así sucesivamente.
Saludos.

Jose Manuel dijo...

Seguro que Franco no se invento "la unidad española" lo de pensar nunca fue su fuerte, pero desde luego que hizo suyo el lema.

De todas formas a pesar de lo que pensamos tanto tú como yo el hecho que haya muchos catalanes y vascos que no se sientan españoles está ahí.

El tema está sobre la mesa. Vamos a ver como lo resuelven los políticos. Gracias a Dios los ciudadanos se respetan entre si mucho más que los políticos.

Pakithor dijo...

José Manuel,

Los políticos sólo piensan en clave electoral. Precisamente los que se han dedicado a sembrar ese sentimiento del que tú hablas han sido políticos a los que les interesa ese enfrentamiento para conseguir votos y tener más y más poder.

Saludos y gracias nuevamente.

Jose Manuel dijo...

¿Existe el nacionalismo español?

Pakithor dijo...

Hola José Manuel,

No, no creo que exista. Lo que puede existir en un movimiento de reacción frente al separatismo, pero no me atrevería a llamarlo "nacionalismo".

Saludos.

Jose Manuel dijo...

En resumen, que vemos la paja en el ojo ajeno y no vemos la viga en el propio.

Pakithor dijo...

Hola Jose Manuel,
Si me explicas cuál es la "viga" y cuál la "paja" a lo mejor logro comprenderte.
Gracias.