17 de abril de 2007

La republica, ese balsamo de fierabras

El sábado pasado se celebró el LXXIV aniversario de la proclamación de la II República Española. Como cada año surge, además del folclórico desfile de banderas tricolores -tan políticamente correctas, estas-, el debate sobre la oportunidad, legitimidad o necesidad de instaurar de nuevo el sistema republicano en España.

Ya en el foro hubo un acercamiento al tema (http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=32) desde el plano de la continuación de la monarquía en España. El tiempo transcurre inexorable y las ideas se mantienen o evolucionan sobre un mismo eje. Efectivamente, continúo pensando que la monarquía española ha dejado de tener sentido. La familia real, en general, se ha convertido en un fetiche de seguimiento mediático rosa, para lo cual ya no necesitan de la financiación pública. Existen decenas de grandes compañías que se pelearían por incorporar a Felipe de Borbón -o a Letizia Ortiz que además da puntos para eso de la igualdad- en su consejo de administración, como ya lo han hecho con Jaime Marichalar y con el ex jugador de balonmano Iñaki Urdangarín. El sustento y la vida de vino y rosas los tienen garantizados, yo diría que por varias generaciones.

Creo que en esta idea sobre el fin da la monarquía sólo tiene como escollo el reconocimiento a la labor de representación internacional de nuestro país que realiza el Rey, siempre impecable y por encima del politiqueo propio de la idiosincrasia patria. Pero coincido con Bernat Vidal (http://bernatvidal.blogspot.com) en que sería mucho más democrático que el máximo representante del Estado sea elegido por medio del sufragio.

Si observamos muchos de los comentarios y artículos dedicados estos días al asunto por los más fervientes defensores del sistema republicano, no es en este aspecto en el que se centran sus análisis y críticas. El sector republicano español es mayoritariamente -abrumadoramente, diría yo- izquierdista y de ahí vienen sus desvelos. Esto de la monarquía se asocia irremediablemente a la derecha, a lo "facha", por eso que los republicanos enardecen ante la posibilidad de acabar con este vestigio del pasado, como si la república fuese el futuro, lo nuevo, lo progresista y no un sistema político democrático tan válido como el que nos cobija.

La república y el PSOE

En España la gran mayoría de los que se declaran republicanos son votantes del PSOE, incluso algunos no tienen reparo en afirmar que es el único partido que defiende sus ideales, como hemos tenido ocasión de leer en estos días. Claro que la realidad es testaruda. El PSOE no es un partido republicano y a los hechos me remito. El mandato de Felipe González lo dejó muy claro. Si bien a él puede disculpársele su cercanía con la transición democrática, no podemos olvidar la idílica relación entre monarquía y gobierno en los días del denominado “felipismo”. Nada que ver con la tensa relación entre la Casa Real y Aznar durante los ocho años de gobierno de éste.

Esta segunda etapa de gobierno socialista ya está mucho más distante de la época transitoria. Un gobierno como el de Rodríguez que no cesa de prometer más libertades, más democracia y más participación, amén de dedicarse a acaparar los ideales de la progresía patria, no anda muy lejos de la posición mantenida por su predecesor en el cargo. Abundando más en el asunto, el único cambio en cuanto al sistema actual del que nos habla el gobierno socialista es de la eliminación de la ley sálica, en su continúo guiño para acercarse y ganarse la simpatía de los Borbón.

Por fortuna para el partido en el poder sus seguidores republicanos no quieren ver este panorama. Ellos continúan con su discurso, clamando por un cambio que no llegará en el corto plazo, ni en el medio, porque a los partidos en liza no les interesa abrir un debate de tanto calado. ¿Tanto?. Realmente no es tanto el cambio, por mucho que se empeñen los que vociferan por un sistema republicano. Porque, seamos sinceros, la república no es la panacea, ni el bálsamo de fierabrás que sana todas las heridas de nuestra sociedad, como parecen intentar algunos –románticos- señalar. La república, tal y cómo se plantea hoy por hoy, no sería más que la sustitución de la monarquía por un sistema presidencial, similar al de Francia, Alemania o Italia. Claro que a lo mejor en el imaginario progresista-republicano lo que representa el cambio es la garantía ad infinitum de un gobierno de izquierdas, ¿será eso?.

3 comentarios:

Bernat Vidal Arbona dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pakithor dijo...

Estimado Bernat, veo que coincidimos bastante en la apreciación sobre la oportunidad del sistema republicano. Sin embargo el tema de fondo yo creo que no es república sí o república no, sino qué tipo de democracia es la que estamos necesitando en España.

Por otra parte, efectivamente parece que no estamos maduros, o no queremos estarlo, para plantear este tema. Yo creo que más bien lo que hay son miedos, sobre todo electorales, para ponerlo encima de la mesa.

Te invito a leer otras opiniones y debatir sobre este tema que te apasiona en el foro: http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=1095.

Saludos.

Alejandro Trejos dijo...

ya esta el logo de la Alianza del SI