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30 de mayo de 2020

Los equidistantes

Cada vez que se produce una situación de crisis o enfrentamiento político los vemos aparecer. Invariablemente los vemos exhibiendo una suerte de superioridad moral que les permite situarse por encima de las circunstancias. Ellos no culpan a nadie, por eso mejor los culpan a todos, sean o no responsables. Su frase favorita es “los políticos no están haciendo lo que les pide la gente”. Así, con esa especie de eufemismo que es el sustantivo totalizador políticos, se logra una equidistancia total. Ni critican ni dejan de criticar, ni dan la razón ni la quitan. Se mantienen equidistantes.

Los equidistantes nunca votan, en apariencia. Es evidente que votaron a los que gobiernan, que son inevitablemente los que comenten los errores, como corresponde en democracia, pero lo niegan como bellacos. Sabedores de que no pueden defender lo indefendible adoptan esa posición y hablan de los políticos o la clase política. Meten en el mismo saco al que erró que al que señala el yerro. Al que mató que al que pone de manifiesto el crimen. Al que mintió que al que utiliza la mentira para poner en evidencia al mentiroso.

A los equidistantes no les importa que un señor diga en campaña electoral que jamás cobrará 4.000 euros del erario público por ser “injusto”, pero a los tres meses empiece a cobrarlos sin el menor pudor. Les parece simpático un tipo que el 30 de enero de 2020 decía “en España habrá, si acaso, algún caso aislado de coronavirus” y ahora no es capaz de asumir los más de 40.000 muertos causados por su falta de previsión, sino que se decida a falsear datos a diario o a dar lecciones de técnica epidemiológica. O lo que es peor, por su servilismo canalla. Aplauden en privado los equidistantes que un político sea capaz de firmar un pacto con los que hace unos años brindaban por el asesinato de sus compañeros de partido.

No, queridos equidistantes, un político que miente, que se jacta de asesorar a dictadores, que insulta a los que defienden su lujosa casa, no es digno de ser incluido en esa masa uniforme a la que llaman nuestros políticos. Un señor que emitió criterios, amparado en su saber científico, a sabiendas de que eran erróneos y podían causar la muerte de miles de personas no es una buena persona. Y un líder político que firma un documento para seguir en el poder con los que asesinaban a los que hicieron posible su partido no es un político cualquiera. 

Si para ustedes, amigos equidistantes, se puede mirar para otro lado para no ver la mentira, la falsedad, la iniquidad y el crimen, están en su derecho. Sin embargo, eso no los hace mejores personas, sino cómplices de todo lo que dicen abominar. Ustedes serán los culpables de todo lo que pueda suceder a partir de su apoyo implícito a los actos de ignominia cometidos por los políticos a los que dieron su voto y ahora quieren blanquear con esa actitud de grandeza de espíritu. Ustedes saldrán de sus escondrijos de falsa ecuanimidad para, cuando España quiebre -o algo peor-, acusar y ahí se acordarán de su equidistancia, o se la recodaremos los demás.

22 de junio de 2017

De la nueva relatividad moral

No cabe duda de que vivimos en una época extraña. Un tiempo en el que la relatividad moral se ha adueñado de la escena pública sin ningún reparo. En el que los derechos humanos se relativizan sin sonrojo a conveniencia de intereses espurios.

Así, nos encontramos con paradojas como el contínuo reproche a cualquier actitud o insinuación que tenga un lejano atisbo de machismo. Eso tiene validez siempre y cuando el presunto machista sea occidental y, además, pertenezca a algún grupo sospechoso de no comulgar con las tendencias globales de lo políticamente correcto. Si esto ocurre el emisor del mensaje puede ser vilipendiado, valupeado e insultado sin sonrojo.

La relatividad moral se pone de manifiesto cuando los vilipendiadores del supuesto machista, no tienen empacho a la hora de simpatizar con regímenes autoritarios que someten a la mujer en sus sociedades. Más aún si el régimen de turno extiende pingües subvenciones a favor de las actividades propagandísticas de los defensores de esta nueva moral occidental.

Tres cuartos de lo mismo ocurre cuando algunos políticos, abanderados de los derechos de los homosexuales, resultan ser acérrimos defensores de dictaduras que aplastan esos mismos derechos de forma sistemática. No olvidemos la admiración que sienten –siempre desde la comodidad de la democracia occidental-, todos estos impulsores de la nueva moral pública por el régimen de la familia Castro en Cuba.

Algo parecido sucede con los derechos de los trabajadores, los parados o los más necesitados. Siempre son los demás, los reaccionarios, los que los violentan de forma sistemática. Pero la realidad es tozuda y nos muestra a los líderes de esos movimientos sociales (sic) en su actuar fuera de cámaras y de redes sociales como verdaderos déspotas. Verbigracia ese gran líder argentino que no pagaba la seguridad social a su asistente doméstico. Por no hablar del nepotismo ilustrado que copa los puestos públicos en aquellos lugares en los que gobierna cualquiera de estos predicadores de la nueva moral.

Muchos se rasgan las vestiduras por los derechos de los animales. Algunos incluso los tratan como a seres humanos -¡cuánto daño ha hecho Disney a nuestra tierna y acomplejada conciencia colectiva!-.  Pero no tenemos reparo a la hora de justificar o incluso sentir cierta simpatía por los actos terroristas contra seres humanos. No extraña ver a los propietarios de la verdadera moral moderna, ensalzar la figura de terroristas. Incluso los admiten en sus filas con regocijo.

Cualquier intento de un gobierno democrático por regular derechos como la libertad de expresión o libre movimiento de los ciudadanos es criticado, como no puede ser de otro modo, de forma unánime y contundente. Pero mucho cuidado con criticar la represión brutal a la que los regímenes de izquierda someten a su pueblo. Los líderes bolivarianos, por ejemplo, pueden cerrar medios de comunicación contrarios al régimen, apalear manifestantes o encarcelar opositores a su antojo. No hay problema. La mera adscripción a las tendencias morales globales les exime de su cumplimiento.

Algo igual sucede con la división de poderes. Las democracias occidentales, con sus mejorables sistemas de elección de poderes siempre serán, a los ojos de los apóstoles de la nueva moral, sistemas represivos en manos de las oligarquías. Por el contrario, la inexistencia de división de poderes de sus admirados –y benefactores- regímenes dictatoriales, ejercen siempre el poder estatal a favor de los más desfavorecidos.

Y así, sin darnos cuenta, vamos cayendo en el juego terrible de esa doble moral de la que acusábamos al clero en los tiempos del franquismo: “Haced lo que yo os diga, pero no hagáis lo que yo hago”. Lo mejor de todo es que la compramos, la hacemos propia y la divulgamos mediante inocentes videos con grandes letras en nuestros muros en redes sociales. Y cuídese el amable lector de no hacerlo, de no apoyar alguno de los aspectos generalmente aceptados por esta nueva -y relativa- moral, porque puede ser tachado de insolidario, fascista, reaccionario...

24 de mayo de 2016

Por qué las minorías decidirán las próximas elecciones

Una señora de unos 32 años reclama en un programa de televisión su derecho a pasear en andas una vagina de gomaespuma de algo más de un metro de alto, por el centro de Málaga y gritando insultos hacia la Iglesia Católica. Ataviada como si aún siguiera en sus años universitarios, la activista afirma que está imputada penalmente porque “en España la Conferencia Episcopal continúa teniendo un poder que sobrepasa las leyes”. Candidata al Congreso de los Diputados por Podemos en Málaga.

Un señor con 40 años toma la palabra en la Diputación Provincial de Granada para afirmar que “Arnaldo Otegui es un preso político”, “un hombre clave para la paz en el País Vasco”. Entretanto confía en que la Guardia Civil “se convierta en una institución democrática”. Diputado Provincial por IU, hoy Unidos Podemos.


Ambos han construido sus vidas recientes en torno a este tipo de causas reivindicativas. Sólo hay que visitar sus perfiles en la redes sociales para comprobar el grado de exaltación que sienten por sus causas: feminismo y guerracivilismo, respectivamente.

En este activismo se insertan gran cantidad asuntos que poco o nada tienen que ver con los grandes problemas del Estado: desahucios, maltrato animal, memoria histórica, apoyo o rechazo al aborto, apoyo o rechazo a la inmigración, etc.  Asuntos que, en cierta medida, generan importantes filias pero que no pueden ser asumidos de forma clara y contundente por los grandes partidos.

¿Cuántos votos perdería el PSOE si apoyara la abolición de las corridas de toros?. ¿Cuántos votos perdería el PP si cerrara las puertas a la Ley de Memoria Histórica?. Los grandes partidos no pueden asumir el coste político de tomar una determinada posición frente a temas aparentemente irrelevantes para el conjunto de los ciudadanos.

La repercusión mediática de lo políticamente correcto es muy elevada. Tanto que las minorías han ido ganando espacios cada vez más amplios en el imaginario común de los votantes. Imponiendo opiniones que hace unos años nos hubiesen parecido descabelladas.

Sin embargo, existen partidos políticos que son conscientes del poder de las minorías y han sido capaces de mimetizarse con ellas para obtener su favor. Así, la suma de las minorías –cegadas por su activismo militante- conforma una mayoría inaudita en España. Una mayoría que lleva a compartir bandera a los militantes del sindicato del PER en Andalucía, con los del Espanya ens roba en Cataluña. Que cubre bajo un mismo techo a altos cargos de las administraciones públicas y a personajes que dedicaron parte de su vida a aplaudir y brindar por cada crimen de la banda armada ETA.

Todo vale para alcanzar el poder. Una vez logrado, todo son símbolos, gestos, detalles, guiños, payasadas en sede parlamentaria o consistorial para que los adeptos continúen unidos. Al fin y al cabo, en eso consiste el activismo en apoyar una causa, aunque la causa deje de estar vigente. En votar a ciegas mientras la papeleta lleve en su discurso la justa causa a la que han dedicado su blog, su muro en Twitter, su vida.


España enfrenta retos mucho más allá del Toro de la Vega, de la procesión del coño insumiso, del uso de la estelada en un partido de fútbol.  Retos que tienen que ver con la ausencia de un rumbo claro y común en asuntos como la educación, la sanidad, las infraestructuras o nuestra posición en el mundo. Pero serán las causas de las minorías las que decidan quién nos gobernará en los próximos años, no les quepa la menor duda. Al fin y al cabo, una importante mayoría de los votantes no tiene nada que perder... o eso creen ellos.

16 de mayo de 2016

Esta izquierda... (sé que no lo van a leer)

En estos días hemos asistido a la defunción del agónico Partido Comunista de España (PCE) y sus secuelas, agrupadas bajo diversos acrónimos. Los comunistas en España son una suerte de grupo marxista-leninista que se resistía a su extinción. Su resultado electoral del 20 de diciembre fue el epílogo de una historia de fracaso.

Pero ese grupo minoritario, que nunca logró un resultado electoral memorable, era el reflejo de una sociedad en la que aún existían varios centenares de miles de ciudadanos de una izquierda nostálgica y bizarra. Ahora las cosas han cambiado y esa minoría de izquierdas se transforma en una nueva mayoría que ha fagocitado sin complejos a esos nostálgicos del PCE y sus socios.

Resulta curioso que haya nacido un partido político en España que, con un discurso similar e incluso más agresivo que el del PCE, logre resultados tan importantes como los que consiguió Podemos en diciembre. ¿Qué ha cambiado para que una sociedad que nunca apoyó al trasnochado PCE apoye masivamente a una opción más a la izquierda?.

Quizá el primer factor sea la aparición en España, bajo la excusa de la crisis económica, de un resentimiento social desconocido hasta el momento. En España hemos pasado de ser un país de éxito, a aborrecer cualquier atisbo de éxito por parte de cualquiera de nuestros paisanos. El éxito ha sido transformado por los medios de comunicación en un sinónimo de ambición pre-crisis, de capitalismo salvaje, de corrupción.

Podemos ha capitalizado el discurso de este resentimiento basado en la antigua dicotomía comunista de los pobres contra los ricos. Como si tener éxito, ser un profesional reconocido o simplemente ser un empresario próspero fuera lo mismo que ser un evasor, un ladrón, un corrupto. Es la pobreza mental de la suma cero del comunismo: si alguien gana algo es porque otro lo pierde.

El siguiente ingrediente fundamental han sido los cacareados recortes del Estado de Bienestar en España. La realidad es que en España el Estado apenas ha visto reducirse su tamaño en los ocho años que dura ya la crisis económica. Ni se han producido despidos masivos de empleados públicos, ni las administraciones han dejado de gastar decenas de miles de millones de euros en partidas que en poco o nada se traducen en servicios públicos esenciales: salud, educación, infraestructuras, justicia o seguridad. Al contrario, ha sido la inversión pública la que ha sufrido mayores recortes con los consiguientes efectos sobre el sector privado.

Sin embargo, la tímida reducción del gasto público ha sido aprovechada por esta nueva izquierda para multiplicar su influencia en una sociedad cada vez más sensible a los asuntos públicos relacionados con el gasto. El efecto exponencial de este factor ha sido la corrupción. Cualquier caso de corrupción pública ha sido convertido en una palanca para hacer creer que el dinero de la corrupción estaba relacionado con los recortes: “Ellos roban y nos recortan a nosotros”.

Es ese ellos contra nosotros el principal movilizador de esta izquierda. Se busca la confrontación política, la división social y se inventa la segregación económica. De ahí que prácticamente no tengan propuestas reales en su programa más allá de buscar el revanchismo hacia los otros. Para ello no han dudado en apuntarse a la vieja teoría de las Dos Españas y afiliarse –a pesar de su juventud- al bando políticamente correcto para resucitar la contienda en la búsqueda de nuevos adeptos.

A lo anterior hemos de sumar la indisimulada doble moral de esta izquierda: enchufismo, apoyo al independentismo, alineación con el entorno pro-etarra, etc. Colocaciones indiscriminadas de sus correligionarios –incluidos familiares- en aquellos lugares en los que gobiernan. Doble discurso sobre la unidad de España y apoyo a los referendos de independencia. Resucitan los muertos de la Guerra Civil pero pretenden que olvidemos a los asesinados por ETA. Estos factores suman votos ante un electorado cada vez más influenciable por las redes sociales. Las redes promueven una especie de activismo militante en determinados temas, de forma que el votante no mira el panorama general, sino cuál es el partido que se alinea con mi causa. Es la victoria de las minorías de la que hablamos aquí.

Esta es la izquierda que logra resultados en España y que está cerca de formar opción de Gobierno. Esta es la izquierda de la ruptura de cerca de cuarenta años de convivencia pacífica y tolerante entre españoles. La izquierda que está haciendo buenas las palabras de Napoleón Bonaparte: “A la mayoría de los que se sienten oprimidos, no les importaría ser opresores”.

5 de junio de 2007

El precio politico


ETA ha puesto fin a la idílica relación que parecía mantener con el gobierno. Anuncia el fin de la tregua además con aspavientos y culpando a Rodríguez en primera persona. A descaro nadie les gana. Aquí nunca hubo tregua porque se mató entre risa y risa. Lo que ha habido es una negociación larga, sangrienta, ilegítima e inútil. Para más señas lo ha dicho José Blanco: "No ha habido precio político", sin que nadie le pregunte. Excusatio non petita acusatio manifesta, que reza el proverbio latino. El descaro de este gobierno no tiene límite.

El último día del año pasado se nos dijo que el "proceso" quedaba roto, pero ahora nos dicen exactamente lo contrario: las negociaciones continuaron pero "no se ha pagado precio político". Todo para pedir ahora que perdonemos el error, un error que se atribuye oficialmente a ETA que es la que no suele errar, cuando de engañar a aspirantes al Nobel se trata. Por eso ETA no ha dudado en descubrir las cartas que venía jugando Rodríguez. Claro que yo no me creo nada de lo que digan los asesinos, pero esta vez era "blanco y en botella".

Ahora le va a tocar hablar a Rodríguez, no sólo en rueda de prensa, sino en el Parlamento y con el mismo bombo y platillo con el que abría las negociaciones con la banda armada. En aquella ocasión los terroristas le dieron alas con la declaración de "alto el fuego permanente". Rodríguez va a tener que entonar el "mea culpa" que se negó a recitar en Navidades a pesar de los muertos. Aunque a lo mejor me equivoco porque en El País preguntan a sus lectores “¿Crees que el Gobierno debe seguir intentando negociar la paz con ETA ?” . Yo me quedo con ese “seguir” acusador del propio grupo mediático socialista.

Entre las reacciones de los distintos partidos me parece muy significativa la del PNV que dice que esto es una “broma macabra”. En el partido vasco ya veía venir este desenlace y su discurso de unos meses a esta parte ha sido mucho más duro con la banda terrorista y su entorno que el del propio PSOE.

Guardan silencio en ANV, la secuela vergonzante -para Rodríguez- de Bastuna, ahora no tienen nada que decir son por cuatro años le testimonio vivo -y caro- del "proceso". Otegui visita a su amigo De Juana, liberado por acción u omisión del gobierno español. El domingo conocimos del macabro mailing de ETA extorsionando a empresarios -así era la "tregua"-, pero el aspirante al Nobel de la Paz miraba para otro lado. Ya hoy la televisión pública se ha apresurado a decir que la fiscalía pedirá que Otegui entre en la cárcel por enaltecimiento del terrorismo, pero la semana pasada fue Grande-Marlaska el que tuvo que actuar de oficio (Ver: http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=116). Curiosidades de un "proceso" en el que "no ha habido precio político". ¡No ni ná!, que dicen en mi tierra.

Pero el verdadero precio político lo va a pagar aparentemente Rodríguez, al que entre los resultados de las municipales y el fin de la negociación con ETA le están dando demasiados malos ratos, así que mejor hablemos de economía.

28 de mayo de 2007

Oxigeno para Rajoy, aviso para Rodriguez


Conocidos los resultados de las elecciones municipales y autonómicas me atrevo a realizar un análisis a vuelapié de los mismos. Seguramente que estos primeros comentarios se verán corregidos y mejorados por las aportaciones de los que leen esta líneas, amén de por las alianzas que se formalizarán en las próximas horas, o días.

El PP ha ganado las elecciones. Ha sido una victoria mínima, pero la primera de la era Rajoy, con lo cual el presidente del Partido Popular agarra un poco de oxigeno ante un panorama previo bastante sombrío y en el que su liderazgo estaba más que cuestionado. Así los populares se mostraban exultantes en la noche electoral, si bien creo que mañana con más sosiego, deberán empezar a trabajar para mantener algunos ayuntamientos, amén de Navarra y Baleares. Ni que decir tiene que además Rajoy deberá analizar lo sucedido en referencia a los liderazgos internos.

Hoy Rodríguez ni siquiera ha salido a dar la cara, todo un síntoma del tipo de liderazgo que representa: siempre para las maduras, nunca para las duras. Ha mandado a Fernández de la Vega con el mensaje claro de que “esto no tiene nada que ver con el Gobierno”. Nadie se lo cree y menos aún cuando victoria popular ha sido arrolladora en los puntos en los que el PSOE, y más concretamente Rodríguez, había puesto más empeño. Me refiero a Madrid, Valencia y Marbella, en donde el PP ha “arrasado” literalmente a los candidatos de Rodríguez. Lo de Sebastián ha sido la crónica de una muerte anunciada. Aviso en toda regla, por tanto, para el PSOE que ha decidido mirar para otro lado y ya piensan en amarrar las alianzas que vienen y con quien haga falta, como viene siendo habitual.

En los medios oficiales y oficialistas no han parado de insistir en los retrocesos del PP en algunas capitales de provincia y autonomías. Incluso han llegado a insinuar que el PSOE ha sido el ganador de los comicios, cuando uno de los locutores de la cadena de televisión que pagamos entre todos ha afirmado que “el PP se ha autoproclamado vencedor de las elecciones”. Por supuesto los medios del otro lado han minimizado las pérdidas populares.

ETA entra con fuerza en los ayuntamientos

De lo que no han dicho absolutamente nada en los medios progubernamentales ha sido de los excelentes resultados logrados por el partido sucesor de Batasuna al que Rodríguez ha permitido presentarse a las elecciones, ANV. Los representantes políticos de ETA han logrado un buen número de concejales y ocho alcaldías por mayoría absoluta, seguro que alguna más “cae” en sus manos en los próximos días. Toda una alegría para Otegui que ha confirmado que la izquierda proetarra ha logrado "records históricos jamás alcanzados".

Se consuma la desvergüenza con el visto bueno generalizado de la izquierda nominal española. Para mayor insidia los terroristas sin antecedentes penales hoy han abucheado en los colegios electorales a los líderes de los partidos democráticos vascos, incluidos a los que les prestan su apoyo de forma tácita o expresa. Sinceramente, me he alegrado al ver las imágenes de Patxi López escoltado ante los insultos de sus “interlocutores”.

15 de mayo de 2007

Goebbels entra en campaña


Estaba cantado. ETA ya ha pedido el voto para ANV, aquel partido que en más de 20 años no había tenido actividad pero, de la noche a la mañana presentó cerca de 300 candidaturas en Euskadi y Navarra. El primero en avisarlo no fue el PP, sino el PNV con ese doble discurso que maneja: quieren que se elimine la Ley de Partidos pero acuden prestos a denunciar a las secuelas de Batasuna. Sin duda es el PNV el principal perjudicado de esta presencia de los etarras en las elecciones, a nivel electoral, digo, porque desde el punto de vista del Estado de Derecho, los que más hemos perdido somos los ciudadanos que tendremos que sufragar con nuestros impuestos a un partido que defiende políticamente los valores del terrorismo.

Rodríguez insiste en su mentira y acusa de mentirosos a los demás, pero a estás alturas del partido queda claro quién mintió y quién ha permitido que ETA esté el 27 de mayo en liza electoral. Él solito se acusó en aquel mitin en el que dijo que pondría a fiscales y abogados del Estado a ilegalizar todo lo ilegalizable, pues bien, NO lo ha hecho y ahí está la terca realidad.

Por mucho que Rodríguez se empeñe ahora en lanzar los cañones contra la Pantoja, que se está convirtiendo en la particular Guerra de Irak de estas elecciones municipales y autonómicas, el daño está hecho y los ciudadanos medianamente críticos lo tienen claro. Lo que ocurre es que en España la tonadillera tiene más seguimiento que el propio Rodríguez y que hay más programas en televisión de color "rosa" que de carácter político o simplemente que animen al debate o a la participación de la Sociedad Civil.

Veo en los anuncios electorales que Rodríguez insiste en aquello que dijo Rubalcaba: "los españoles eligieron a un Gobierno que dijera la verdad y lo estamos cumpliendo". No, Sr. Presidente, Udes. mienten y Ud. no tiene ninguna autoridad moral para continuar engañando a la ciudadanía. Hoy sabemos que en el PSOE son unos maestros aplicando la teoría goebbeliana(*).


(*) Goebbeliana: De Joseph Goebbels, ministro de propaganda de Adolf Hitler

8 de mayo de 2007

¿Quien miente realmente en España?


Desde aquella fatídica noche para la democracia española en la que se violó de forma vergonzosa la sagrada “jornada de reflexión”, el PSOE ha enarbolado la bandera del gobierno/oposición, señal de que aún pretender rentabilizar el latiguillo que tanto éxito les dio el 14 de marzo de 2004, acusando continuamente al PP de mentir. Si atendemos a las comparecencias de los portavoces habituales del partido en el poder, básicamente María Teresa Fernández de la Vega, José Blanco y Diego López Garrido, la palabra “mentira” es la que más emplean para referirse al principal partido de la oposición.

Según los portavoces socialistas el PP siempre miente. Miente cuando habla del estatuto catalán, miente cuando habla de terrorismo y hasta miente en el precio del café matutino con el que los españoles compartimos opiniones en el intermedio laboral. Es el argumento más convincente que podemos escuchar a la vicepresidenta cuando se le pregunta por las críticas de la oposición al hilo de cualquier asunto. En el tremendo lío de la CNMV el partido de Mariano Rajoy también mentía, así que tuvieron que convertir en mentiroso a Manuel Conthe. Todos mienten. Recuerden que según Rubalcaba “los españoles quieren un gobierno que no les mienta”, frase lapidaria que retumbó la noche de reflexión previa al ascenso al poder de Rodríguez Zapatero.

Todo este asunto de la presentación de candidaturas de partidos de la izquierda radical vasca ha vuelto a permitir al PSOE utilizar la palabra mágica en su discurso. Pero el tiro le está saliendo por la culata y parece que la mentira ha cambiado de bando.

En primer lugar, desde hace varios meses el Gobierno insiste en que las decisiones tomadas por diversos fiscales de no actuar contra dirigentes del entramado político-terrorista de ETA, nada tienen que ver con presiones o instrucciones desde el Poder Ejecutivo. Sin embargo, en un reciente mitin, el propio Rodríguez señaló que pondría a trabajar a “fiscales y abogacía del Estado” para que se cumpliese la Ley de Partidos. En definitivas cuentas, el presidente admitió la injerencia de su Gabinete en las decisiones de la fiscalía.

A continuación tenemos el caso concreto de los recursos presentados por fiscales y abogados del Estado contra determinadas listas de los partidos Abertzale Sozialisten (AS) y Acción Nacionalista Vasca (ANV). Como el propio Rodríguez afirmó se impugnaron una serie de listas de estos partidos, los cuales no sólo presentan en casi todas sus candidaturas a miembros de la ilegalizada Batasuna, sino que en el caso concreto es un partido que lleva más de veinte años inactivo y ahora tiene capacidad, de la noche a la mañana, para presentar más de 200 con cerca de 2.000 personas en total. Pero no se intentó frenar la postulación de ambos partidos.

El Tribunal Supremo (TS) ha dictado auto en el cual, efectivamente ilegaliza las listas que el Gobierno, por medio de sus fiscales y abogados, solicitó. Con esa lista Rodríguez nos hizo creer que se estaba haciendo todo lo posible para que los socios políticos de ETA no concurriesen a las elecciones del próximo 27 de mayo. Sin embargo el TS en su auto de impugnación de las candidaturas de AS y ANV dice lo siguiente: "Ante la hipótesis de que un partido político presentara candidaturas con el ánimo de defraudar los efectos de la ilegalización de otro partido (...), quebrantando la sentencia de ilegalización, el cauce que el ordenamiento jurídico ofrece para salvaguardar la eficacia de la sentencia el de la solicitud de ilegalización del nuevo partido -o del que, sin ser de nueva creación, sea aprovechado con el mismo designio elusivo-".
Caben pocas interpretaciones al texto literal del auto. Efectivamente el TS ha dado la razón al Gobierno impugnando las listas solicitadas, pero ¿por qué el Gobierno no solicitó la retirada de la totalidad de las candidaturas de AS y ANV como el propio TS señala en su sentencia?. Pues a pesar de todo, José Blanco dice que el PP miente y el presidente insiste en que el TS ha respaldado su actuación. Nada más lejos de la realidad, por mucho que lo diga el Ministro de Justicia o lo intenten maquillar los medios oficiales y oficialistas. En este asunto alguien ha mentido y creo que ahora se intenta poner el ventilador para confundir a la opinión pública.

El tercer asunto va vinculado a éste de las listas. Porque el tema de las listas no es cuestión baladí. Hay mucho dinero en juego en estas elecciones y ETA anda corta de efectivo. Rodríguez viene negando el avance de las negociaciones con la banda terrorista desde que ésta hiciese saltar por los aires el “proceso” –y el aparcamiento D de la T4 de Barajas- en diciembre. Pero todas las señales indican precisamente lo contrario. Desde la libertad “de facto” de Iñaki de Juana, hasta la velada luz verde a la concurrencia de Batasuna a las urnas en las próximas municipales y autonómicas. Nuevamente parece que alguien miente y parece que estamos muy cerca de saber quién es.

16 de enero de 2007

Mas de lo mismo: vileza y mas vileza politica en España

Hoy hemos asistido a un acto más de este sainete vil y oscuro en el que se ha convertido la vida política -vértice principal de la democracia- en España. Nuestros políticos ya no tienen el más mínimo reparo en repetir la escena una y otra vez. Los dos principales partidos políticos de esa realidad plurinacional en la que se ha convertido España no ocultan, ni tan sólo disimulan, lo poco que les importan los ciudadanos, sus problemas, sus desvelos. Hoy nos han dejado muy claro que los suyo es la parroquia y los votos, sobre todo los votos.

A estas alturas del partido a nadie se le escapa que la mejor noticia para el PP sería que ETA asesinase mañana a alguien más. Como tampoco le vinieron nada mal -aún ayer nos lo recordó el ex-dirigente de IU López Garrido- al PSOE los 191 muertos del 11-M. Cuantos más muertos más votos y lo demás son zarandajas.

Hoy Rodríguez y Rajoy, los dos personajes más lamentables que ha conocido la democracia española, han escenificado en público lo mismo que hablaron en privado la semana pasada. Rodríguez, con el beneplácito de Rajoy, se ha convertido en un especialista en darle la vuelta a la tortilla. Gran parte del éxito lo podemos achacar a la maquinaria mediática que lo apoya, pero creo que el gran favorecedor de la estrategia anti-PP es el propio PP. El "Pacto Rodríguez" ha sido la última treta del PSOE, ya anunciada desde hace más de una semana, a la cual el PP ha accedido sin rubor ninguno.

El debate de hoy nos ha dejado el mal sabor de boca de todos los debates anteriores entre estos dos individuos. Dimes y diretes, acusaciones y discursos vacíos. Al fin y al cabo no nos hemos enterado de nada, sólo que el PP vuelve a estar solo frente al Gobierno y toda sus minorías plurales a las que Rodríguez siempre antepone. Un nuevo pacto contra ETA pero del que no se ha dicho nada, sólo el mismo eslogan cansino: que integra a todas las minorías. Tampoco el PP ha preguntado por qué otro pacto, ni en qué consiste, simplemente ha repetido con fidelidad su partitura: NO y punto.

Lo dicho. Más de lo mismo. Ni ideas, ni propuestas, ni soluciones. Cuota de pantalla y titulares rimbombantes para la parroquia de uno y otro bando. Vileza y más vileza.

12 de enero de 2007

Entro por la estacion del tren y salio por el aerpuerto

El enunciado de este post es una especie de chiste que se ha podido escuchar este comienzo de año en España en referencia al atentado de aparcamiento de la T4 y su comparativa con el del 11-M. La verdad es que la sabiduría popular a veces tiene más razón que los sesudos razonamientos de columnistas, políticos y analístas varios. Aunque a decir verdad, la realidad creo que presenta una tozudez incontestable.

A mi me sorprende -y de qué forma- que se hable, a estas alturas del partido, de utilización política del terrorismo. Me parece inaudito escuchar lo que he escuchado y leer lo que he leído. Los que hoy claman unidad frente al terrorismo son los mismos que utilizado esa no-unidad para alzarse con el poder hace hoy dos años y diez meses. Aunque también los que perdieron intentaron previamente verse favorecidos por los muertos de los trenes, pero les salió el tiro por la culata.

Este gobierno está sintiendo es sus propias carnes la medicina que aplicó al anterior ejecutivo, a pesar de que la maquinaria mediática del PSOE ha amortiguado mucho el impacto sobre la opinión pública. No hemos más que fijarnos en unos pocos detalles que parecen haber pasado inadvertidos:

- El atentado se cometió el día 30 y el presidente del Gobierno regresó de sus vacaciones hizo un comunicado y las continuó, no visitó el lugar del "accidente" hasta cinco días después.

- No se dieron a conocer ni la cantidad de explosivos ni el tipo hasta pasados cuatro días del atentado. En el 11-M se dieron datos en unas horas y se exigía más y más información al gobierno.

- La principal conclusión de la comisión parlamentaria del 11-M fue achacar graves fallos de previsión al gobierno por lo sucedido. Sin comentarios.

- El presidente del Gobierno a fecha de hoy no ha realizado una declaración clara de cuáles serán los pasos a seguir y si la "vía del diálogo" seguirá siendo su objetivo preferencial para acabar con el "conflicto".

Podríamos seguir enumerando detalles acerca de este desafortunado incidente que ha trastocado los planes de uno que el día antes decía aquello de "hoy estamos mejor que hace un año y dentro de un año estaremos aún mejor". En toda esta historia ha habido neglicencia, ante la imprevisión y la dejadez de funciones frente al terrorismo, como el propio PSOE señaló en la comisión del 11-M; se han ocultado datos, tanto desde el punto de vista de la negociación abierta con la banda terrorista como una vez cometido el atentado; no se han dado respuestas claras a la sociedad sobre cuál es la postura del gobierno de la nación y ahora se quiere achacar al principal partido de la oposición la culpa de todo porque "utiliza el terrorismo como arma electoral" y porque se aparta de la "unidad frente al terrorismo".

Lo de las manifestaciones no es más que la escenificación de la realidad de fondo que existe en todo este tema: los políticos, cuando gobiernan, no quieren aceptar sus errores y, cuando están en la oposición, aprovechan cualquier oportunidad para ganar votos. No les sigamos el juego.

29 de noviembre de 2006

Rodriguez de nuevo a por el Nobel

Hace bastantes meses que, desde esta misma tribuna, vengo diciendo que el Presidente del Gobierno de esa realidad plurinacional conocida como España está obsesionado con conseguir el Premio Nobel de la Paz. Primero fue aquella idea que aún sigue coleando -sobre todo en los foros de los sitios web de los medios de comunicación afines a Rodríguez- de la Alianza de Civilizaciones. Sin duda aquella rocambolesca iniciativa ha sido reservada por los estrategas de Moncloa para ocasiones venideras, porque en el seno del tribunal de los Nobel les aseguro que el postulado no cuajó.

Ahora la palabra "paz" nos inunda nuevamente -y de qué manera- la actualidad política patria. Se trata del "proceso de paz" o, dicho de otra forma, la negociación política para que los terroristas de ETA abandonen las armas e intenten conseguir en las urnas lo que la sangre derramada no les estaba dando, al menos aparentemente. Rodríguez no para de repetir la palabreja y para reafirmar sus convicciones -e intentar convencer al electorado- no tiene reparos en aseverar que "nada nos impedirá conseguir la paz".

Ese "nada" puede que para algunos sea el Partido Popular, único en advertir de forma bastante moderada, por otra parte, que no todo vale para conseguir esa ansiada "paz". La anécdota ese video/imitación del PSOE en el que se pone de manifiesto lo que todos conocemos: que también Aznar intentó una salida negociada con ETA. Claro que la difusión de este video/imitación -con lo que critican los de Faes- ha sido bastante más notable que la que tuvieron sus antecedentes [i]peperos[/i] sobre todo en el canal estatal.

Pero el tema de fondo no es el PP, el cual parece estar haciendo "caja" en intención de voto con toda esta historia de ambiciones [i]nobelísticas[/i] presidenciales. El verdadero problema es la Justicia. Las leyes, vamos, para enterarnos todos. Esas son las que están poniendo trabas. Claro que a grandes males mejores fiscales. El chalaneo judicial al que estamos asistiendo no tiene parangón en nuestra ya-no-tan-joven democracia. Una vez más España está demostrando que la imagen forjada durante décadas de país serio, de democracia consolidada y de verdadera nación de primer orden, se puede venir abajo a poco que algún ambicioso pseudo-estadista se lo proponga.

Hace unas semanas leía un artículo del prestigioso columnista económico argentino Andrés Oppenheimer, en el que decía que la gran diferencia entre la estabilidad europea y latinoamericana es que en el Viejo Continente existen leyes flexibles de aplicación rigurosa, mientras que en Latinoamérica existen leyes rigurosas de aplicación flexible. ¿Dónde queda España en esta definición?.

7 de octubre de 2006

El regreso repentino de "nuestro" juez estrella

Hace dos meses me encontraba yo por España y un amigo muy conectado con las altas esferas del poder judicial -no confundir con el CGPJ-, me puso de manifiesto lo sospechoso del regreso a su plaza de titular en la Audiencia Nacional de Baltasar Garzón. No dí mayor importancia al tema, además de que este comentario se inscribió en el marco de las negociaciones Gobierno-ETA.

En efecto, el juez y ex-secretario de estado durante la época de Felipe González, utilizado por este último como maquillaje ante la avalancha de casos de corrupción que se destaparon en la España de la primera mitad de los 90, decidió regresar este verano de su excedencia docente -creo que andaba en EE UU dando clases y facturando al estilo Bill Clinton por dictar conferencias- de forma sorpresiva. De este modo algún advenedizo, que estaba molestando más de la cuenta en ese obscuro cuartel en el que se dilucidan los grandes temas de la política patria, salió de la escena y dejó, por tanto, de molestar.

Ahora Garzón no sólo se está dedicando a poner orden en las autorizaciones de manifestaciones batasunas y otros aspectos referentes al "Proceso de Paz" -¿hubo alguna vez una guerra?-, sino que ha tenido que intervenir en el tema estrella de la Legislatura -el 11M- antes de que se tuerzan las cosas para el Gobierno. Con lo cual el regreso del juez expolítico más polémico de la democracia española resulta más que sospechoso.

La sospecha acerca de la repentina vuelta de Garzón que me transmitió mi amigo ahora se ve clarificada. ¿Es posible que alguien dejé una excedencia de dos años ganando dinero a espuertas para volver al ojo del huracán y a trabajar 16 horas al día por unos 100.000 euros al año?.

Los que me han leído algo saben que yo no soy de los que se despiertan a medianoche pensando en que Rubalcaba estaba al tanto antes que los propios responsables de Interior de la información policial sobre el 11-M durante los días de marras. Tampoco me sobresalta que ETA fuese partícipe o simplemente espectador -de los que brindan con cava por la muerte ajena-. Pero al menos tenía cierta esperanza en que el caso estaba en manos de un órgano independiente, un poder básico de nuestra estructura democrática, inalterable, incorruptible, desvinculado de la dialéctica pepiñoblanquista o jimenezlosantiana. Hoy he despertado de mi sueño.

Garzón ha vuelto a petición del PSOE y desconocemos a cambio de qué, pero sí sabemos por qué y para qué. Tiene gracia que hoy recurra al CGPJ diciendo que su trabajo se está viendo "presionado" o que "se ve sometido a ataques sistemáticos e injustificados, gravemente atentatorios a la independencia del Poder Judicial". ¿Qué independencia, su Señoría?. ¿Acaso no fue Vd. un alto cargo de la Administración durante el anterior mandato del partido que hoy ostenta el poder y que lo consiguió gracias a los atentados terroristas cuya clarificación judicial ahora recae en sus manos?.

¿No resulta absolutamente sospechoso que hoy mismo el dirigente de un país encumbrado tras la muerte de 191 personas a manos del terror pida al principal líder de la oposición "respeto a la Justicia". ¿Qué justicia, señores?. ¿La ley del embudo?. Ahora sí que se les ha visto el plumero.

(Sigua el debate en http://www.terceravia.com/foro/viewtopic.php?t=772)